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Juegos Olímpicos de Milán-Cortina
Jaume Pueyo: "El esprint del esquí de fondo es esto: encontrar el límite este de petar y no petar"
Jaume Pueyo está en sus segundos Juegos y sueña con hacer más popular su deporte. Compite hoy en el esprint de esquí de fondo, «parecido a un 800 en atletismo». También están Bernat Sellés y Marc Colell

Al principio, antes que el alpino o que cualquier otro, fue el esquí de fondo. No era un deporte, era una forma de vida, de transportarse para cazar en la zona de Escandinavia y en Rusia, hace más de 5.000 años. En Noruega, por ejemplo, sigue siendo parte del día a día. «La gente se mete en el metro con esquís. Es que literalmente salen de casa y tienen una pista, y los niños van esquiando al cole», explica Jaume Pueyo, que compite hoy junto con Bernat Sellés y Marc Colell en esquí de fondo, en la modalidad de esprint. «Hace dos o tres años estuvimos en Oslo, estábamos en las afueras y justo había como una pista, estaban haciendo una competición de niños y había una cola enorme de padres con sus hijos. Entonces, claro, al final crecen con el esquí, por eso son los mejores», prosigue el catalán.
Pudo hacer piragüismo... Pero eligió el esquí
Jaume no nació en Noruega, nació en Badalona, y a los siete años se fue a vivir a la Seu d’Urgell, en el Pirineo. «Tampoco diría que hay tradición, pero sí hay un club y bastantes esquiadores. Mis padres me llevaban y con la escuela también iba. Después pasé al club y de ahí al centro de tecnificación de Cataluña y luego al equipo nacional», recuerda Jaume. En la Seu de lo que sí hay tradición es de piragüismo; se disputan pruebas y mundiales. También practicó ese deporte. Allí creció, por ejemplo, Pau Echaniz, medallista de bronce en los Juegos de París en eslalon, y con él fue a la escuela. Se conocen y hablan de vez en cuando, pero Jaume optó por el esquí. «El piragüismo era como muy técnico, dependías mucho del agua, y a mí me gustaba más cansarme y hacer deportes de larga duración. Y, además, el esquí se me daba mejor», reconoce.
El sueño de dar a conocer su deporte
Pueyo disputa sus segundos Juegos y una de las cosas que se ha propuesto es dar a conocer más su deporte, minoritario en nuestro país. «Intentar hacer más buenas carreras y que se me conozca para poder enseñarlo y que la gente entienda cómo se hace y cómo son las carreras», afirma.
Vamos a ello.
Hoy se disputa la prueba de esprint. «Lo primero es como una clasificatoria, donde, imagínate, hay 90 corredores, pues pasan los 30 mejores [a las 09:55 horas, Eurosport y Teledeporte]. Luego ya son los cuartos [12:15], cinco baterías de seis personas y pasan los dos primeros, más los dos mejores tiempos del resto; semifinal [12:57], pasan los dos primeros y los dos mejores tiempos; y final [13:25], con seis participantes», explica Jaume. Todo en un circuito de entre 1,4 y 1,8 kilómetros (en este caso, 1.547 metros) con subidas [en los Juegos, 49 metros en total y 23 de desnivel máximo] y bajadas. El primer problema puede ser la acumulación de gente. «Siempre hay caídas, pero es una cosa con la que ya cuentas. Sí, hay muchos toques, pero estamos acostumbrados a estar bajando igual a 60 por hora y tener un tío al lado que te esté tocando hombro a hombro», describe. La clave, siempre, está en saber medir el esfuerzo: «Comparándolo con el atletismo sería similar a unos 800 metros. Es una prueba de medio fondo más o menos, nosotros tenemos descansos, hay un poco de bajadas y tampoco estás empujando constante como en el atletismo, pero sí es difícil gestionarlo porque es como un mix entre aeróbico y anaeróbico. Es un poco encontrar el balance de salir fuerte pero sin petar y acabar fuerte. Porque si tú sales muy, muy fuerte, luego en el final revientas y puedes perder muchísimo. El esprint es esto: encontrar el límite este de petar y no petar. Por otro lado, si sales muy conservador y acabas con gas es que no lo has dado todo», añade Pueyo.
En los tiempos entre pruebas –todo se disputa el mismo día– descansan y se vuelven a activar, y antes de empezar también hay una parte de estudio. «Hay muchas nieves: más frías, más calientes, más mojadas, más secas, grano más grueso... Entonces necesitamos mucho material como para adaptarnos a la nieve y que vayan más rápido los esquís. Todas las marcas de ceras y de esquís están en cada Copa del Mundo, prueban esquís, ceras y te ayudan un poco para escoger», desvela.
Los de Milán-Cortina serán los segundos Juegos de Jaume Pueyo y los afronta distinto a los otros. «En el anterior ciclo olímpico es que era muy joven, al comenzar tenía 15 años, estaba en el instituto. Ahora también estudio, pero me dedico profesionalmente al esquí de fondo y a competir en la Copa del Mundo. Voy con otra perspectiva», admite.
Entrenamiento: roller, gimnasio, túneles...
Jaume estudia ADE en Girona [empezó con marketing y no le acabó de convencer], donde hace parte de su preparación. «En verano hacemos roller, que son como unos patines que simulan el esquí, y en Girona hay bastantes carreteras secundarias sin mucho tráfico», cuenta, antes de pasar a describir cómo es su año: «Esta temporada hemos estado fuera unos 160 días o más. Todo se concentra en invierno, donde pasamos un mes o dos semanas afuera y una semana en casa. Antes, abril es el mes de descanso, un poco a nuestro aire. Mayo y junio es entrenamiento más general, donde hacemos lo de los rollers que he contado, y bici, correr, gimnasio... Estamos dos o tres meses así, cada vez haciendo más roller, y a partir de septiembre empezamos a tocar nieve, vamos a túneles, que es como un recinto en el que hace mucho frío dentro y hay nieve. Tienes un kilómetro y pico o dos y ahí estamos igual dos semanas al mes. Septiembre y octubre lo pasamos en los túneles y a partir de noviembre ya nos vamos para el norte», finaliza.
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