Energía
Endesa bate las previsiones: gana un 16% más e invertirá 10.600 millones los próximos tres años
El resultado ordinario neto crece hasta los 2.351 millones. Se reduce un 20% la inversión en renovables y se potencian la destinada a sus redes eléctricas. Endesa gira hacia la éolica, con mejor perfil
Endesa ha anunciado hoy su mayor plan inversor de los últimos doce años desde que en 2014 su operativa se centrara en la Península Ibérica: 10.600 millones de euros, un 10% más que el plan anterior 2024-2026 (que ascendía a 9.600 millones).
El 52% de la inversión del nuevo plan estratégico (5.500 millones, un 40% más), se destinarán a reforzar la red eléctrica siempre que se apruebe el Real Decreto que permitirá invertir por encima del actual tope regulatorio y se reconozca el 100% de las inversiones realizadas.
Y eso a pesar de que el consejero delegado de la eléctrica, José Bogas, ha considerado que la tasa de retribución es de las más bajas de Europa, "sino la más baja". "Recurriremos y veremos si somos capaces de cambiar eso. Pero en el balance que hemos hecho para hacer crecer la economía hemos apostado por seguir peleando y no posponer el esfuerzo inversor. Estamos en el mejor sector en el mejor momento con la peor regulación", ha apostillado.
Bogas, que concluye mandato este año, ha manifestado en rueda de prensa que se siente con fuerzas, "aunque después de 45 años en Endesa cada día que pasa estoy más cerca de la jubilación".
Este fuerte desembolso abrirá la puerta a más conexiones de nuevos clientes "en un contexto de saturación generalizada de esta infraestructura en toda España" y en las zonas de distribución de Endesa: 88% y 94%, respectivamente. Endesa ha recordado que en 2025 solo pudo autorizar el 18% del total de solicitudes de conexión a su red, sobre un total de 26.000 MW en peticiones (nivel que duplica el pico de demanda de la red de distribución de Endesa, lo que da idea de la relevante demanda latente existente).
"Impulsar la inversión en redes es, por tanto, crítico para que España no deje pasar esta oportunidad estratégica", ha desatacado la eléctrica. Además, el 80% de las inversiones previstas en la red pasarán a formar parte de la base de activos regulados, que se incrementará así un 13% desde los 11.500 millones a cierre de 2025 hasta los 13.000 millones estimados a final de 2028.
El esfuerzo inversor coincide con el récord obtenido en 2025, con unos resultados que han superado la parte alta de las previsiones tanto en beneficio bruto (ebitda), de 5.756 millones, un 9% más, como en resultado ordinario neto que crece un 18%, hasta 2.351 millones.
El beneficio neto alcanzó los 2.198 millones de euros en 2025 y se aproximó al récord de 2022 (2.541 millones), lo que representa un incremento del 16,4% con respecto a los 1.888 millones de euros del ejercicio anterior, informó la compañía, que pulveriza así los objetivos que se había marcado para el año y en los que apuntaba a unas ganancias de unos 2.000 millones.
Plan a 2028: menos renovable, con giro a la eólica
La compañía que dirige José Bogas su posiciona así para "aprovechar las amplias oportunidades" derivadas de la necesaria electrificación de la economía (transporte, industria y edificios), así como de la atracción de nuevos consumos procedentes de la industria y los centros de datos (que absorberán en torno al 5% de la demanda total en 2030, unos 15 teravatios hora).
La solidez del plan se refleja en que en torno al 85% del ebitda que se obtendrá en los tres próximos años (unos 18.000 millones de euros) está regulado o contratado. El crecimiento medio anual de los resultados será del 4%.
Los objetivos a 2028 son lograr que el resultado bruto de explotación crezca una media del 4% anual y se sitúe entre 6.200 y 6.500 millones; un beneficio ordinario neto de entre 2.500 y 2.600 millones, que se incrementaría igualmente un 4% anual en promedio; y situar la deuda neta en un rango de entre 14.000 y 15.000 millones, lo que supondría que la ratio de apalancamiento sería de 2,3 veces, desde 1,8 veces a final del pasado año.
El 80% de la inversión total de 10.600 millones se destinará a los dos grandes ámbitos de la transición energética: redes de distribución y renovables, que absorben 8.500 millones, un 10% más que en el plan anterior.
Sin embargo, el reparto de los recursos entre ambos negocios cambia de forma relevante, ya que crece un 40% el volumen destinado a la red mientras que se reduce un 20% el dedicado a renovables (debido a la aproximación más selectiva a este tipo de inversiones y a que determinados proyectos han sido reagendados a fechas posteriores a este plan).
En concreto, las inversiones en renovables sumarán 3.000 millones, el 28% del total, con el foco en la eólica e infraestructuras de almacenamiento, que sumarán conjuntamente 1.500MW de los 1.900MW que se prevé añadir a la base de generación renovable a cierre de 2028.
La producción renovable a cierre del periodo se situará así en 25,2 TWh desde los 17,7 TWh de final de 2025, gracias al alza de la potencia instalada hasta 13.200 MW eólicos, hidráulicos, solares y de almacenamiento.
La estrategia pasa por mejorar la rentabilidad del "mix" de generación "rebalanceando en favor de la eólica, con mejor perfil que la solar, y el almacenamiento", al tiempo que se mejora la productividad de los activos hidráulicos.
Endesa ha configurado una plataforma conformada por hasta 3.000 MW de proyectos híbridos renovables en la Península Ibérica disponibles para firmar contratos de suministro a largo plazo (PPA), entre otros con centros de datos, conexiones de red para los operadores de esos centros, y suelo disponible para acelerar su implantación.
Destaca singularmente en este sentido el avance en algunos proyectos como el de transición justa de Pego (Portugal), cuya construcción está previsto que se inicie en 2027. Incorporará 600 MW de nueva capacidad híbrida renovable (eólica, solar y baterías), con una inversión estimada de 600 millones de euros. Su configuración híbrida permite un perfil energético cercano a la carga base, lo que lo hace muy adecuado para clientes a gran escala, como centros de datos.
Respecto al desarrollo del hidrógeno, Bogas ha indicado que considera que se retrasará "significativamente". "Pensamos que no va a llegar ni a 10 TWh, un 20% de lo planificado en el PNIEC, porque no se da la capacidad económica", ha explicado. Lo que sí reafirma Endesa es el objetivo de cerrar las centrales de ciclos combinados de gas en 2040.
Papel de la energía nuclear
La compañía ha reiterado la necesidad de adaptar el plan de cierre de centrales nucleares acordado en 2019 a la evolución real del PNIEC, para reforzar la seguridad del suministro ante el retraso significativo en el cumplimiento de los objetivos de potencia eólica y de almacenamiento cara a 2030.
Endesa recuerda que el coste de sustituir el perfil de la nuclear por un "mix" de solar, baterías y centrales de gas resultaría ser el doble que el de la energía nuclear. Por ello, apuesta por extender su funcionamiento. Además, Bogas ha subrayado en su comparecencia ante los medios que "no tiene sentido" cerrar dos grupos por separado. "Tiene todo el sentido posponer el cierre de la nuclear, al menos diez años para todas las centrales", ha añadido.
Las propietarias de la central de Almaraz (Iberdrola 52,687%, Endesa 36,021% y Naturgy 11,292%) han presentado la solicitud de prórroga de funcionamiento de los dos reactores de la central de Almaraz hasta 2030 ante el Ministerio de Transición Ecológica en noviembre pasado.
Sobre el apagón del pasado 28-A, Bogas ha querido reiterar que el hecho de que se caiga una central no puede generar un apagón generalizado. "Se han añadido renovables pero sin acompañar con una regulación que permitiera el control de tensiones en un sistema más vulnerable. Esto debería de haberse desarrollado y no s hizo. Se elevó el novel de tensión en el que se podía operar".