
Crisis en Oriente Medio
Los mapas de la tormenta perfecta en Ormuz: un embudo con 240 buques varados, superpetroleros inmóviles y navieras en retirada
El bloqueo dispara las tarifas a máximos de seis años, hunde el tráfico hasta un 50% y obliga a navieras y aseguradoras a retirarse mientras Japón activa su plan de contingencia energética

Todo el mundo está pendiente de los 33 kilómetros que separan la costa sur de Irán y la península de Musandam en Omán/Emiratos Árabes Unidos, el lugar más angosto del Estrecho de Ormuz y solo un vistazo a la página MarineTraffic es suficiente para comprender por qué.
Se trata de la radiografía de un atasco histórico por el ataque de Estados Unidos e Israel contra el régimen teocrático de Irán y la respuesta de los ayatolás regionalizando el conflicto con una lluvia de misiles y drones contra países aliados de EE UU en la región.
El embudo es tal que en la vía por la que se mueve el 20% del suministro diario mundial de petróleo y una porción vital de gas natural licuado todo está congelado. Frente al puerto iraní de Bandar Abbas y ante las costas de Emiratos Árabes Unidos, los buques no avanzan. Están inmóviles, a la espera.

La francesa CMA suspende transportes
Los datos confirman lo que la imagen sugiere. Según S&P Global, el tráfico marítimo ha caído entre un 40% y un 50% en cuestión de días. Hay alrededor de 240 barcos arracimados. Entre ellos, al menos 40 superpetroleros VLCC, con capacidad para cargar unos dos millones de barriles de crudo, permanecen inactivos.
La misión naval europea Operación Aspides ha confirmado que los buques iraníes están recibiendo órdenes de la Guardia Revolucionaria iraní advirtiendo de que no se permite el paso por el estrecho. El resultado es un bloqueo efectivo que ya paraliza al menos 150 embarcaciones de crudo y gas natural licuado frente a las costas de Irak, Arabia Saudí y Catar.
Según estimaciones de JPMorgan, si el cierre efectivo se prolonga más de 25 días, los productores se quedarán sin espacio para almacenar el crudo y tendrán que detener la producción física. Ese escenario implica pozos cerrados no por falta de demanda, sino por imposibilidad logística.

La industria naviera ya ha empezado a replegarse. La francesa CMA CGM, tercer grupo mundial de transporte de contenedores, ha anunciado la suspensión inmediata de todos los transportes de mercancías peligrosas con origen o destino a trece países de Oriente Medio, entre ellos Irak, Baréin, Kuwait, Yemen, Catar, Omán, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, Jordania, Egipto (puerto de Ain Sokhna), Yibuti, Sudán y Eritrea.
La compañía, con sede en Marsella, justifica la decisión en la necesidad de "garantizar la integridad de la carga, la estabilidad operativa y la seguridad de los equipos".
No está sola. Maersk y Mediterranean Shipping Company (MSC) ya habían anunciado la suspensión temporal de la circulación por Ormuz. El efecto dominó es evidente: menos tránsito, más congestión, más costes.
Fletes disparados
Las tarifas de flete para la ruta principal desde Oriente Medio hacia Asia, medidas por el índice TD3C, se han triplicado desde comienzos de 2026 y marcan máximos de seis años.
A la tormenta logística se suma la retirada de las aseguradoras. Entidades como Gard, Skuld, NorthStandard y el grupo japonés MS&AD han anunciado la cancelación de la cobertura de riesgo de guerra en la región a partir del 5 de marzo. Sin seguro, no hay navegación comercial posible. Es la tormenta perfecta: riesgo militar, costes desbocados y cobertura evaporándose.
En Asia, la preocupación es palpable. Japón ha ordenado a sus navieras que suspendan las entradas de buques al golfo Pérsico. El portavoz gubernamental, Minoru Kihara, ha confirmado que se ha instruido a los barcos y tripulaciones para que se abstengan de entrar en la zona y que los que ya están dentro fondeen en lugares seguros. Al menos 42 barcos vinculados con Japón permanecen retenidos, con 23 ciudadanos japoneses a bordo de cuatro buques a la espera de autorización.
Tokio intenta enviar un mensaje de calma. Japón importa alrededor del 90% de su petróleo desde Oriente Medio, pero asegura contar con reservas de crudo para 254 días entre el sector público y privado y con gas natural licuado para unas tres semanas. De momento, no hay problemas de suministro eléctrico o de gas.
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