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Derecho laboral

Pablo Ródenas, abogado: "Las diez enfermedades por las que más se solicita una incapacidad permanente"

El experto incide en las lesiones más habituales que hacen que los trabajadores soliciten el proceso de incapacidad permanente

Pablo Ródenas, abogado laboralista: "Las diez enfermedades por las que más se solicita una incapacidad permanente" La Razón

En la actualidad, el acto de solicitar una incapacidad permanente en el ámbito laboral es un proceso que refleja la incapacidad de un trabajador para desempeñar su actividad profesional de manera continuada debido a una enfermedad o accidente. La aprobación de esta solicitud implica que la administración reconoce oficialmente que el trabajador no puede seguir desarrollando su empleo habitual y que necesita una protección económica a través de una pensión. Este reconocimiento supone un cambio profundo en la vida del afectado, ya que garantiza ingresos periódicos y asistencia, pero también implica adaptaciones en la rutina diaria y la aceptación de limitaciones físicas o mentales que pueden condicionar su independencia y proyectos futuros.

Existen diferentes tipos de incapacidades permanentes según el grado de afectación en la capacidad laboral. Entre las más frecuentes se encuentran la incapacidad permanente parcial, que reduce de forma significativa la capacidad de realizar el trabajo habitual sin impedir totalmente el desempeño de otras actividades dentro del mismo oficio. Por otra parte, la incapacidad permanente total va más allá, impidiendo el desarrollo del trabajo habitual pero permitiendo otras ocupaciones fuera del sector, es decir, ejerciendo otro oficio.

Sin embargo, entrando en las más complejas por el impacto de la afección, destaca la incapacidad permanente absoluta, que imposibilita cualquier tipo de trabajo y, por último, la gran invalidez, que incluso requiere asistencia continua para realizar actos esenciales de la vida cotidiana. Cada categoría determina el tipo de pensión que corresponde, que en el caso más grave supera hasta el 100% de la base, y el nivel de protección social que recibe el trabajador, reflejando la gravedad y el impacto de la enfermedad o lesión en la vida laboral y personal.

Las enfermedades más habituales para solicitar una incapacidad

Pablo Ródenas, experto en derecho que es conocido en redes sociales por exponer esta clase de casos anómalos sobre los entresijos del repertorio legislativo, revela las lesiones más habituales que llevan a los afectados a pedir la pensión por incapacidad debido a tus facultades físicas o mentales. "Estas son las diez enfermedades más habituales por las que los trabajadores acaban solicitando una incapacidad permanente", comienza explicando el profesional del derecho laboral. Asimismo, indica que este proceso no se afronta por gusto sino por el hecho de que el trabajador no pueda seguir adelante con su oficio.

"La primera y más común son los problemas de columna, como dolor lumbar o cervical, hernias, artrosis y lesiones crónicas, con dolor constante día tras día", comenta. Este tipo de lesiones suelen afectar, sobre todo, a aquellos trabajos que requieran una fuerza física considerable. Por otro lado, el especialista coloca en segunda posición los trastornos de salud mental, como depresión mayor, ansiedad grave o trastornos adaptativos. Estas patologías pueden dañar de manera psicológica la salud del trabajador y, desgraciadamente, son más frecuentes de lo que parece. "La tercera son las enfermedades cardiovasculares, como infartos, insuficiencia cardíaca o arritmias, con el miedo constante a que el cuerpo falle en cualquier momento", indica.

En cuarto lugar sitúa a "la fibromialgia y fatiga crónica, que provocan dolor generalizado, cansancio extremo y la sensación de que nadie te cree". Los síntomas de esta enfermedad imposibilitan, en muchas ocasiones, la realización correcta del desempeño laboral. "La quinta son las enfermedades neurológicas, como esclerosis múltiple, Parkinson o epilepsia, donde el problema no es solo trabajar, sino mantener el control sobre el propio cuerpo", confirma. Por otro lado, señala las afecciones respiratorias, como la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) o asma grave.

Otras patologías que afectan a la rutina laboral

"La séptima es el cáncer y sus secuelas, donde a veces el problema no es el tumor, sino lo que deja después", agrega. "La octava son las lesiones articulares graves, como en rodillas, hombros o manos, especialmente en trabajos físicos", explica. De manera similar a las dolencias de columna, que según el abogado constituyen la enfermedad más habitual, estas lesiones repercuten gravemente sobre cierto tipo de oficios. En noveno lugar se encuentra "la pérdida auditiva severa y el tinnitus, un ruido constante que desgasta por dentro". Esta suele afectar, por norma general, a los trabajadores más veteranos, que poco a poco van perdiendo facultades.

"La décima son las enfermedades autoinmunes, como lupus, artritis reumatoide o Crohn, que provocan dolor, limitaciones e imprevisibilidad total", identifica como punto y final del listado. Finalmente, el experto emite un aviso sobre los fallos más comunes que se suelen cometer por el desconocimiento de los empleados afectados. "Tener una de estas enfermedades no garantiza la incapacidad permanente, pero explicarla mal casi garantiza que se deniegue", concluye. Por último, recomienza no exagerar en el proceso de aprobación, simplemente mostrar detalladamente la enfermedad sin mentir en ningún momento.

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