El escapista “Ternera” aguarda en un lujoso piso de París su entrega a España

Son muchos los que piensan que intentará fugarse en el último momento, como ha hecho en otras ocasiones

José Antonio Urruticoechea Bengoechea, “Josu Ternera”, está hoy más cerca de tener que comparecer ante la Justicia española. Los tribunales galos han decidido su entrega a España por una de las causas pendientes (Heriko Tabernas), pero aún queda la más importante, la de haber sido el inductor de la masacre contra el cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza, en diciembre de 1987.

Nacido en Miravalles,el 24 de diciembre de 1950, muy pronto se incorporó a las actividades de ETA mediante su participación en atracos y en el robo, en un polvorón de Hernani, de la dinamita con la que fue asesinado en Madrid el entonces presidente del Gobierno, almirante Carrero Blanco, su escolta y su chófer.

En la década de los ochenta, ya formaba parte de la “dirección” etarra, en su frente político e internacional. Los medios del entorno de la banda le han presentado como un individuo de talante negociador, un blando entre los duros: nada más lejos de la realidad. Se trata de un representante de la “ortodoxia” etarra y, si ha participado en las negociaciones con los gobiernos socialistas, ha sido para lograr la consecución de los fines que perseguía, y persigue, el independentismo radical.

Si hay un etarra que ha demostrado que se sabe mover n la clandestinidad, ése es “Josu Ternera”. Sin embargo, en enero de 1989 fue detenido en Bayona junto a Elena Beloki, otra dirigente etarra.

Fue condenado a 13 años de prisión por un delito de integración en organización terrorista en calidad de dirigente. Fue extraditado a España el 4 de mayo de 1996, donde quedó en liberta ya que había sido juzgado en Francia por los mismos delitos que se le imputaban en nuestro país.

En las elecciones autonómicas de 1998, fue elegido diputado por Euskal Herritarrok y compartía bancada con Arnaldo Otegui. Llegó a ser miembro de la Comisión de Derechos Humanos de esa institución.

No debía tener la conciencia muy tranquila ya que cuando fue citado por el Tribunal Supremo por su presunta participación como inductor en el citado atentado de Zaragoza, huyó a Francia. Estuvo a punto de ser detenido en varias ocasiones, pero siempre, algunas veces de una manera extraña, con llamadas procedentes de África, era avisado de su inminente arresto y lograba escapar.

El 3 de mayo de 2018 fue uno de los encargados de leer el comunicado final de ETA que anunció el fin de la “actividad armada”.

Finalmente, el El 16 de mayo de 2019 fue detenido en Sallanches (Francia) en una operación conjunta de la Dirección General de Seguridad Interior francesa y de la Guardia Civil. Se dirigía hacia un centro hospitalario donde, al parecer, iba a pasar una revisión por una enfermedad de carácter cancerígeno.

La noticia de esta decisión de la Justicia francesa la ha recibido en libertad, en la casa de una profesora francesa, en un acomodado barrio de París, donde lleva una vida discreta. Son muchos los que opinan que “Josu Ternera”, cuando vea cercana su entrega a España, intentará escapar para no tener que enfrentarse a las responsabilidades derivadas de la matanza de Zaragoza.