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Vox

Abascal dice "no" al congreso extraordinario de Vox en plena rebelión interna

El líder del partido rechaza convocar un cónclave mientras crecen las tensiones, se agrava la crisis por la caída de Ortega Smith y Antelo y se multiplican las voces críticas

La negativa de Abascal a convocar un congreso extraordinario coincide con la caída de Ortega Smith y Antelo RAÚL SANCHIDRIÁNEFE

La dirección de Vox atraviesa su momento más delicado desde la fundación del partido. En un clima de tensiones internas sin precedentes, Santiago Abascal ha cerrado la puerta a convocar un congreso extraordinario, pese a que varios de los antiguos pesos pesados, entre ellos Javier Ortega Smith, José Ángel Antelo e Iván Espinosa de los Monteros, reclaman un cónclave urgente para redefinir el rumbo del proyecto.

La negativa de Abascal llega justo cuando la cúpula ha difundido una fotografía destinada a transmitir unidad.

Sin embargo, la imagen ha generado el efecto contrario: los rostros que acompañan al líder son muy distintos a los que formaban la dirección hace apenas tres años, hasta el punto de resultar irreconocibles para buena parte de la militancia.

La foto excluye a figuras clave del antiguo núcleo duro y tampoco muestra al equipo que realmente diseña la estrategia del partido, un grupo que no figura en el organigrama oficial.

El contraste entre la puesta en escena y la realidad interna es evidente. Apenas una hora antes de difundirse la imagen, Ortega Smith, histórico secretario general y uno de los fundadores del partido, expresaba públicamente su malestar: “Esa persona que fue tu abogado, que llevó tu divorcio, que luchó para que no perdieras tu casa… si le vas a cortar la cabeza, al menos llámale”.

La dirección exhibe una foto de unidad mientras los antiguos pesos pesados denuncian purgas, filtraciones y falta de democracia interna

Su enfrentamiento con la dirección tiene un componente político, pero también personal. Ha anunciado incluso que denunciará a la Ejecutiva ante la Agencia de Protección de Datos por la supuesta filtración de su expulsión. Desde la cúpula respondieron con ironía: “Que se ponga a la cola”.

A la tensión se suma la caída de José Ángel Antelo, otro de los dirigentes más influyentes de la etapa anterior, también relegado en la reciente reordenación interna.

Ambos movimientos han alimentado la percepción de que Vox atraviesa una fase de purgas silenciosas para reforzar el control del núcleo más cercano a Abascal.

En paralelo, Espinosa de los Monteros ha iniciado una ronda de entrevistas defendiendo la necesidad de un congreso extraordinario.

Asegura que Vox debe revisar su funcionamiento interno, denunciar la influencia de figuras que “ni siquiera son afiliadas” y recuperar la pluralidad que, según él, el partido ha perdido.

Su propuesta busca reunir a fundadores, exdirigentes provinciales y antiguos diputados para forzar un debate profundo sobre el futuro del proyecto.

La dirección, sin embargo, descarta cualquier posibilidad de cónclave. “No corresponde ni se va a celebrar. El último fue en 2024 y se convocan cada cuatro años”, señalan fuentes de la cúpula. Abascal ha sido aún más tajante: “Que pierdan toda esperanza de destruirnos o frenarnos”.

Mientras tanto, Vox mantiene negociaciones con el PP en Extremadura y Aragón, marcadas por reproches cruzados.

Abascal acusa a Génova de obstaculizar acuerdos y de promover “una guerra sucia” contra su partido, lo que añade más tensión a un ciclo político ya de por sí convulso.