Guerra
Albares pide desescalada en Ormuz y alerta de una situación “extremadamente preocupante” en Líbano
El ministro reclama contención a todas las partes implicadas en la crisis del estrecho de Ormuz y advierte de que la ofensiva en el sur de Líbano amenaza con desestabilizar aún más Oriente Próximo

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ha reclamado este lunes “contención y desescalada” a todas las partes implicadas en la creciente tensión en el estrecho de Ormuz, un punto estratégico para el comercio mundial y especialmente para el transporte de petróleo.
En un mensaje institucional, Albares subrayó que la navegación en la zona “debe ser libre” y exigió a Irán que ponga fin a los ataques contra países del Golfo, en referencia a los incidentes registrados en las últimas semanas contra buques comerciales y embarcaciones vinculadas a aliados occidentales.
El estrecho de Ormuz es uno de los pasos marítimos más sensibles del planeta: por él circula cerca del 20% del petróleo mundial, lo que convierte cualquier alteración en un riesgo inmediato para los mercados energéticos.
La escalada entre Irán y varios países del Golfo ha provocado un aumento de la tensión diplomática y militar, con episodios de interceptación de barcos y amenazas cruzadas que han encendido las alarmas en la comunidad internacional.
Albares insistió en que España, como Estado miembro de la Unión Europea, defiende la libertad de navegación y el respeto al derecho internacional. “La estabilidad en Ormuz es esencial para la seguridad global y para la economía europea”, recordó el ministro, subrayando que cualquier interrupción en el tráfico marítimo tendría efectos directos sobre los precios del petróleo y, por extensión, sobre la inflación.
Preocupación máxima por Líbano
El ministro también se refirió a la situación en Líbano, que calificó de “extremadamente preocupante” tras el anuncio de Israel de que tomará el control militar del sur del país hasta el río Litani.
La ofensiva, enmarcada en la escalada con Hezbolá, ha generado inquietud en Naciones Unidas y en la Unión Europea, que temen un conflicto de gran escala en un país ya golpeado por la crisis económica y política.
Albares exigió “respeto a la soberanía e integridad territorial de Líbano” y recordó que España mantiene un contingente militar en el país dentro de la misión de paz de la ONU, UNIFIL, desplegada precisamente para evitar una escalada entre Israel y Hezbolá. Cualquier deterioro de la situación podría afectar directamente a las tropas españolas.
El ministro subrayó que España seguirá apostando por la vía diplomática y por la coordinación con sus socios europeos para evitar que la crisis se descontrole. “La región no puede permitirse una nueva guerra”, afirmó, alertando de que un conflicto abierto tendría consecuencias humanitarias devastadoras y un impacto económico global.