Guerra en Irán
Albares vira sobre Ormuz y suma a España a la cumbre con el lema “No a la guerra”
El ministro desveló hace una semana que Madrid rechazó participar en la anterior cita precisamente por apostar por una "desescalada"

El Gobierno español, presidido por Pedro Sánchez -máximo responsable de la acción exterior-, cambia de opinión respecto a Ormuz.
Fuentes gubernamentales confirman a LA RAZÓN que el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, participará esta vez en una reunión por videoconferencia convocada por el presidente francés, Emmanuel Macron, y el primer ministro británico, Keir Starmer, para desbloquear el estrecho.
El propio ministro Albares fue quien desveló hace una semana que Madrid rechazó participar en la anterior cita precisamente por su apuesta por una "desescalada". "España no va a estar en ninguna reunión de la que se pueda debatir cualquier tipo de intervención de fuerza que pueda escalar esta guerra", dijo. Pero el ministro ha cambiado de opinión.
Macron y Starmer copresidirán esta conferencia que reunirá por videoconferencia a países "no beligerantes" dispuestos a colaborar en una misión "puramente defensiva" para restablecer la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz cuando las condiciones de seguridad lo permitan", según fuentes del Palacio del Elíseo.
El Ejecutivo ha subrayado que su posición es “clara”: existe preocupación por la evolución de los acontecimientos en el estrecho de Ormuz y se defiende el principio de libre navegación, considerado clave para la estabilidad del tráfico marítimo internacional y el suministro energético.
En este sentido, el Gobierno español prefiere sumarse ahora al debate diplomático abierto por sus socios europeos pero sin modificar su línea de fondo, de la que el jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, ha hecho bandera política fuera y dentro de España.
No obstante, Madrid mantiene su rechazo a participar en cualquier operación militar vinculada a la guerra en Irán, incluida una eventual intervención en el estrecho. El Ejecutivo insiste en que su postura no ha variado y que apuesta por una salida política al conflicto, alejándose de cualquier implicación en acciones de carácter bélico.
Eso sí, el Gobierno se muestra abierto a explorar escenarios futuros una vez finalice la guerra. En ese contexto, plantea la posibilidad de impulsar una misión internacional bajo el paraguas de la Organización de las Naciones Unidas que garantice la seguridad en la zona, siempre dentro de un marco multilateral y con respaldo legal internacional.