
Crónica de un funeral
"Por mi coronel, de punta en blanco": así se despidió a Antonio Tejero
Ofició la misa su hijo cura, que levantó los aplausos de 300 asistentes al reivindicar "a Dios, la patria y la familia"

«Iba a venir en vaqueros, pero, por mi coronel, de punta en blanco», le comentó, con un toque de gracia Jaime Martínez-Bordiú, nieto del dictador Francisco Franco, al reportero Cake Minuesa en la entrada de la Iglesia de Santa Bárbara de Madrid, conocida como de las Salesas Reales, que fue escenario ayer del funeral por Antonio Tejero, el teniente coronel que protagonizó el fallido golpe de Estado del 23 de febrero de 1981.
El templo se quedó pequeño al verse obligado a acoger a más de 300 personas que se congregaron para despedir a Tejero, que murió en Alcira (Valencia), el pasado 26 de febrero, el mismo día en que el Gobierno sacó a la luz los papeles sobre la intentona que permanecían clasificados.
No pocos asistentes tuvieron que seguir la misa de pie, al no haber ni un solo hueco en los bancos. Hasta 14 estaban reservados para la familia del difunto, siendo los primeros exclusivamente para los hijos de Tejero.

Varias personas tuvieron que quedarse en el propio acceso a la iglesia por la falta de aforo en una cita que generó expectación entre los que paseaban por este céntrico punto de la capital.
«Él [Tejero] está en el cielo, ya sabe que estamos aquí, rindiéndole homenaje», consoló un hombre a otro, ambos del grupo que no tuvo oportunidad de seguir el sepelio en el interior, ante el insuficiente espacio de una iglesia abarrotada.
Fueron varias las caras conocidas. Se vio entrar al presidente de la Fundación Nacional Francisco Franco (FNFF), Juan Chicharro, acompañado de su esposa. También el secretario general del sindicato Manos Limpias, Miguel Bernad, y al letrado en jefe de la asociación Hazte Oír, Javier María Pérez-Roldán. Hay que recordar que ambas entidades impulsan las causas judiciales por corrupción contra el entorno político y familiar del presidente Pedro Sánchez.

No pasaron desapercibidos el jefe nacional de La Falange, Manuel Andrino, o el periodista y falangista Eduardo García Serrano. Hubo presencia, de igual forma, de generaciones más jóvenes, uno vistiendo incluso camisa azul.
No se perdió tampoco el funeral Pablo González Gasca, secretario general de Revuelta, la asociación que un día estuvo muy cerca de Vox y con la que ahora se encuentran en batalla. En cuanto al resto de caras reconocibles destacó la del exboxeador Javier Castillejo.
Entre decenas de pines de todo tipo, que iban bien agarrados a las solapas de americanas y cazadoras (desde la bandera franquista a la Cruz de Borgoña y el Valle de los Caídos) y señoras arregladas, con el cabello debidamente enlacado para la cita, un total de 21 religiosos oficiaron la misa, que dirigió el propio hijo sacerdote del teniente coronel, Ramón Tejero, uno de los seis vástagos que tuvo junto a su mujer, Carmen Díez.

El diálogo entre los representantes de la Iglesia católica y los participantes en las exequias fúnebres por su alma giró en torno a valores particulares: «Dios, Patria y Familia, la santísima trinidad de mi padre», reivindicó su hijo sacerdote, levantando una ola de sonorosos aplausos entre la multitud presente.
La Iglesia de las Salesas acogió finalmente el funeral, después de que el Arzobispo General Castrense denegase a la familia su celebración en la Iglesia Catedral de las Fuerzas Armadas. El ayer recordado Tejero fue expulsado de la Benemérita después de ser condenado por rebelión militar.
✕
Accede a tu cuenta para comentar

Elecciones andaluzas
Montero pincha con el copago sanitario en Andalucía

El pulso en la derecha
