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España

Qué pasaría con Ceuta y Melilla si España rompiera oficialmente relaciones con EE UU y Marruecos quisiera dar un paso al frente

La crisis con Washington tras las amenazas de Trump abriría un vacío estratégico que Rabat podría intentar aprovechar en un momento de máxima tensión diplomática

La ruptura con Estados Unidos dejaría a España sin su aliado más influyente en la OTAN y abriría un escenario que Marruecos podría intentar aprovechar larazon

La tensión entre España y Estados Unidos ha escalado hasta niveles inéditos después de que el presidente Donald Trump amenazara con frenar el comercio y revisar toda la cooperación militar si España mantenía su negativa a permitir el uso de las bases de Rota y Morón para operaciones en Oriente Medio.

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La situación se deterioró aún más cuando Trump llegó a afirmar que España era un “aliado horrible”, un mensaje que marcó un antes y un después en la relación entre ambos países.

El Gobierno de Pedro Sánchez, firme en su posición de “no a la guerra”, rechazó ceder las bases para la ofensiva contra Irán, lo que desencadenó una crisis diplomática sin precedentes. Si este choque terminara en una ruptura oficial de relaciones, el impacto estratégico sería inmediato, especialmente en un punto tan sensible como Ceuta y Melilla.

Estados Unidos nunca ha reconocido formalmente la soberanía española sobre las dos ciudades autónomas, pero su alianza con España y su peso dentro de la OTAN han funcionado durante décadas como un factor de estabilidad.

La presencia estadounidense en el Mediterráneo y su influencia en la Alianza Atlántica actúan como un freno implícito a cualquier intento de presión marroquí.

Una ruptura eliminaría ese paraguas político y militar justo en un momento en el que Rabat mantiene una estrategia de presión constante sobre el norte de África.

Un vacío estratégico que podría reactivar las ambiciones de Rabat sobre las ciudades autónomas

En un escenario así, Marruecos podría interpretar la situación como una oportunidad para reforzar sus reivindicaciones. No sería necesario un movimiento militar: Rabat ha demostrado en varias ocasiones que puede tensar la situación mediante gestos diplomáticos, declaraciones públicas o incluso episodios fronterizos como el de 2021, cuando la entrada masiva de migrantes en Ceuta evidenció su capacidad para generar crisis sin recurrir a la fuerza.

Un distanciamiento entre Madrid y Washington podría animar a Marruecos a elevar el tono, reactivar su discurso sobre la “marroquinidad” de las ciudades y buscar apoyos internacionales para reforzar su posición.

España, por su parte, seguiría protegida por el artículo 5 de la OTAN, pero la ausencia de Estados Unidos como socio preferente complicaría la capacidad de disuasión.

La Unión Europea respaldaría la integridad territorial española, aunque su peso militar es limitado. Francia podría desempeñar un papel relevante, pero su relación con Rabat atraviesa altibajos y no siempre es predecible.

En ese contexto, España tendría que reforzar su presencia militar en el Estrecho y en las propias ciudades autónomas para enviar un mensaje claro de firmeza.

El problema no sería jurídico, Ceuta y Melilla son territorio español sin discusión, sino estratégico. La percepción de vulnerabilidad podría animar a Marruecos a avanzar en su agenda, aprovechando un momento de aislamiento internacional para España y un vacío de influencia estadounidense en la región.

Aunque este escenario sigue siendo hipotético, revela hasta qué punto la estabilidad de Ceuta y Melilla depende no solo de la política española, sino también del equilibrio internacional y de la relación con Washington.

Una ruptura con Estados Unidos, especialmente en un contexto de amenazas comerciales y tensiones militares, abriría un escenario inédito en el que Rabat podría intentar mover ficha.