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Pedro Sánchez ha dado un «no» rotundo a las intenciones de Donald Trump de usar las bases españolas
Los riesgos del «no a la guerra» de Sánchez: esto es lo que proporciona Estados Unidos a España en materia militar
El gobierno de España se niega a que los Estados Unidos utilicen las bases de Rota y Morón para que sus aviones cisternas hagan escala de camino a los ataques hechos contra Irán

«España es un aliado terrible» así nos ha calificado recientemente el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en una cumbre en Washington donde fue visitado por el canciller alemán Friedrich Merz. El líder del partido republicano y mandatario, ha amenazado al país ibérico con cortar todo comercio, lo que sin duda tendría graves consecuencias. «Es un pueblo fantástico con unos dirigentes terribles» ha comentado para rematar sus declaraciones.
¿A qué es debido este pronto del presidente norteamericano? Está claro que a la decisión del gobierno de Pedro Sánchez de negar la asistencia de España para los ataques que Estados Unidos e Israel están realizando sobre Irán con la intención de eliminar a su régimen. Hace unos días, la ministra de defensa, Margarita Robles, confirmaba la resolución de impedir que 11 aviones cisterna de los modelos KC-135T y KC-135R emplearan las bases de Rota y Morón en el marco de esa campaña de bombardeo. Por tanto, los aparatos debieron abandonar tierras españolas.
A pesar del revuelo, ese «no» a las intenciones estadounidenses ha estado cubierto por la legalidad que ofrece los organismos internacionales. Así, el ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares, confirmó que: «No se usan y no se usarán las bases para nada que no esté dentro del convenio y para nada que no tenga encaje en la Carta de las Naciones Unidas». Hablando para una entrevista también fue tajante y calificó las operaciones estadounidenses-israelís de «acción unilateral».
Una victoria moral aunque no material
Un vistazo a las redes sociales alguien se puede hacer a la idea de cómo ha sentado la decisión de España. Usuarios de X (antes Twitter) de todo tipo, incluido personajes públicos, han aplaudido la medida tomada por Pedro Sánchez respecto a las aeronaves estadounidenses. Ahora bien, esa victoria moral, y a raíz de las declaraciones de Donald Trump, se puede volver en contra para el país ibérico a medio y largo plazo. Aunque el mandatario estadounidense ha hecho alarde en más de una ocasión de su fanfarronería para doblegar la resistencia de sus aliados europeos, siempre está la posibilidad de que esta vez las amenazas se materialicen y entonces España estaría en un grave problema, de hecho, se padecerían dificultades a todos los niveles.
Desde los Pactos de Madrid de septiembre de 1953 Estados Unidos se convirtió en un socio preferente de España. Las sucesivas administraciones norteamericanas, empezando por la del presidente, y antiguo general de la Segunda Guerra Mundial, Dwight Eisenhower han ayudado primero al régimen dirigido por Francisco Franco y luego a los gobiernos en el periodo de la Transición. Ante todo, la ayuda se constató en material militar. A cambio de ceder una serie de bases, entre las que ya se encontraba Rota, el «amigo americano» entregó al país peninsular toda una serie de pertrechos materializados en carros de combate, aviación y sistemas de radar, así como datos de inteligencia tan necesarios para obtener alertas tempranas de potenciales ataques ya sean de enemigos de otros estados o de células terroristas.
Han pasado casi setenta y cinco años desde aquellos primeros acuerdos y la tendencia solo ha ido al alza. Desde la entrada de España en la OTAN en 1982 y luego en la UE en 1986, el primer suceso bajo el gobierno de Leopoldo Calvo Sotelo y el segundo con Felipe González, el país ha requerido cada vez más material y recursos por parte de Estados Unidos. Así es que en la actualidad una buena parte de los sistemas que opera el Ejército Español son de origen estadounidense. Esto se ve, una vez más, en el Ejército del Aire donde la mayor parte de las aeronaves que vuelan son de modelos diseñados, desarrollados y vendidos por el aliado norteamericano. Un corte en las relaciones significaría que esa operatividad aérea caería drásticamente a no ser que se buscaran alternativas en otros mercados, lo que supondría una inversión mil millonaria.
Que decir de los datos de inteligencia, donde España no cuenta con una estructura ni amplia ni preparada para obtenerlos. Cosa que le hace supeditarse a su socio para obtener información sensible de los temas que interesan a la seguridad nacional. Sin ir muy lejos, el pasado mes de octubre de 2025, la inteligencia militar española contrató a la empresa estadounidense Vantor para el suministro de imágenes satelitales. Hasta ahí llega nuestra dependencia.
Ante este panorama, hay una pregunta evidente: ¿solo España tiene que perder frente a Estados Unidos? La respuesta es un no rotundo. El país ibérico necesita a su aliado para cuestiones claves y cruciales, pero lo mismo ocurre con Estados Unidos. Ya sea la administración Trump o cualquier otra, no pueden negar que en la Península Ibérica cuentan con un fiel colaborador que ha conservado sin excesivos cambios esas bases militares que sirven como proyección del poder estadounidense en Europa. Así mismo, y aunque la balanza comercial no es equitativa, pero España siempre se ha mostrado como un socio digno de la confianza de Washington.
A pesar de los rifirrafes del último año, y como ha señalado una fuente de alto nivel anónima a un medio nacional: «Las relaciones de Defensa están por encima de los intereses políticos, eso lo tienen claro los dos países, esto incluye no solo bases, ejercicios y movimientos, sino lo que atañe a la inteligencia».
Dicho esto, y en un acto simbólico, este 2026 se cumple el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos y las fuerzas armadas españolas estarán presentes en las celebraciones. El crucero de instrucción Juan Sebastián de Elcano realizará una escala ad hoc en Nueva York para estar presente en tan importantes jornadas para el pueblo estadounidense. No será el único navío español en acercarse. El grupo expedicionario Dédalo, configurado por el portaeronaves Juan Carlos I, dos fragatas y un buque de aprovisionamiento de combate también estarán presentes. Además, el grupo Dédalo acabará integrado en el ejercicio Fleetex que se realizará en las costas estadounidenses.
Queda patente que Estados Unidos es un socio estratégico para España y que las relaciones deberían mantenerse si no se propone una alternativa real a esa alianza. No obstante, el país ibérico no tiene por qué decir «sí» a todo lo que le propone su aliado, más cuando no está dentro de un marco legal internacional en el que el país ibérico en general y el gobierno de Sánchez en concreto sostiene su soberanía. Después de lo ocurrido hace días, el ruido de sala acabará por disiparse. Sin una alternativa independiente y sin que el gobierno español tenga una postura radical sobre este tema (nunca la ha tenido) las relaciones seguirán su cauce habitual.
¿Hay alternativas reales a la alianza con Estados Unidos?
Aunque se ha señalado que las relaciones con Estados Unidos continúan adelante sin muchos cambios, no estamos ni de lejos en ese escenario tan radical, es normal que la ciudadanía se pregunte si hay alternativas reales a la alianza que mantenemos con el país norteamericano. No se puede negar que desde la entrada de Donald Trump en su segunda presidencia las relaciones entre Estados Unidos-Europa están en sus horas más bajas. El líder republicano ha tratado mal a sus socios del Viejo Mundo, incluso lanzando amenazas veladas como la de pretender tomar Groenlandia por la fuerza. Otros temas, como la Lista de Epstein también han afectado de lleno al mandatario estadounidense lo que ha hecho que su «popularidad» quede herida de muerte.
Estando así las cosas hay que contestar que sí existe una alternativa a la dependencia estadounidense: la soberanía nacional y estratégica real. Un camino que, sin duda, requeriría más recursos y esfuerzos que el paraguas que brinda la potencia al otro lado del Atlántico. Significaría realizar una inversión mucho mayor del 5 % prometido a la OTAN puesto que España necesitaría ser independiente a los sistemas militares de origen estadounidense. Por otro lado, y a medio camino entre este camino y la dependencia actual, se podría valorar que Europa, y más en concreto la UE, colaboraran más estrechamente para crear programas y proyectos que proveyeran a la comunidad económica de sistemas modernos de última generación. Solo son ideas que lanzo aquí, pero que pueden hacerse realidad si hay intención de ello.
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