Defensa
Qué ocurriría con las bases de Rota y Morón ante un posible abandono de EE UU: cierre, relevo español o control de la OTAN
La crisis diplomática entre Washington y Madrid reabre el debate sobre el futuro de las instalaciones estratégicas tras el rechazo español a participar en la guerra contra Irán
La relación entre Estados Unidos y España atraviesa su peor momento en décadas. El rechazo del Gobierno español a apoyar la ofensiva militar contra Irán, unido a la negativa a permitir el uso de las bases de Rota y Morón para operaciones aéreas, ha provocado un choque diplomático que ya tiene consecuencias visibles.
El senador republicano Lindsey Graham llegó a pedir públicamente que “todas las bases aéreas y aviones” de EE UU y sus aliados “salgan de España”, acusando al Ejecutivo español de haberse negado a participar en la batalla para “hacer caer el régimen iraní”.
En este contexto, la pregunta es inevitable: ¿qué ocurriría con Rota y Morón si Estados Unidos decide abandonar ambas instalaciones?
La crisis diplomática entre Washington y Madrid reabre el debate sobre el futuro de las instalaciones estratégicas
Las dos bases son piezas clave en la arquitectura militar occidental, pero su futuro dependería de decisiones políticas, jurídicas y estratégicas que no están cerradas.
La primera opción sería un cierre total de las instalaciones tal y como funcionan hoy. Rota y Morón operan bajo convenios bilaterales que permiten la presencia militar estadounidense, por lo que una retirada unilateral obligaría a redefinir su uso.
España podría optar por mantenerlas operativas únicamente con personal nacional, aunque esto implicaría una reorganización profunda y un coste económico elevado.
La segunda posibilidad sería un relevo español, con las Fuerzas Armadas asumiendo el control completo de las infraestructuras.
Aunque técnicamente viable, supondría renunciar al paraguas logístico, tecnológico y de inteligencia que aporta la presencia estadounidense. Además, reduciría la relevancia estratégica de España dentro del eje atlántico.
La tercera vía, que ya se debate en círculos diplomáticos, sería un traspaso parcial o total a la OTAN. La Alianza Atlántica podría asumir la gestión operativa de las bases para evitar que su valor geoestratégico se pierda. Esta opción permitiría mantener la presencia aliada sin depender directamente de Washington, aunque requeriría un acuerdo político complejo entre los Estados miembros.
La tensión actual se produce en un momento especialmente delicado. Washington considera que España ha roto la coordinación habitual en materia de defensa al negarse a facilitar las bases para operaciones contra Irán. Madrid, por su parte, defiende que su posición responde al respeto del derecho internacional y a la negativa a participar en una escalada bélica que no cuenta con mandato internacional.
Mientras tanto, el futuro de Rota y Morón sigue en el aire. La crisis diplomática ha reabierto un debate que llevaba años latente: qué papel quiere jugar España en el tablero estratégico occidental y hasta qué punto está dispuesta a asumir las consecuencias de distanciarse de Washington.