
Lo que se cocina en Génova
La rebaja de impuestos que usará Feijóo contra Abascal
La dirección popular quiere corregir la mala imagen del electorado sobre la política fiscal del Gobierno de Rajoy y del ministro Montoro

La reforma fiscal será un nuevo campo de batalla político en España, y la sede nacional del Partido Popular en la calle Génova se perfila como epicentro del debate estratégico sobre impuestos y competitividad económica. La iniciativa, sobre la que trabajan con discreción, planteará simplificar el sistema tributario, reducir la carga fiscal y, en algunos casos, eliminar determinados tributos, en un intento claro de posicionarse frente al electorado antes de las próximas citas electorales. Y, sobre todo, borrar la mala imagen que tiene el electorado del centro derecha de la política fiscal del Gobierno de Mariano Rajoy y del ministro Montoro.
Desde su cuartel general en Génova, las voces del Partido Popular han defendido con énfasis la necesidad de “desterrar impuestos” que, según sus líderes, frenan la economía y las posibilidades de crecimiento tanto de familias como de pymes. La propuesta incluye una revisión profunda de los gravámenes, con especial atención a ajustes que favorezcan la actividad productiva y la inversión.
Este discurso se produce en un contexto en el que el debate sobre la eficiencia del sistema tributario español está en plena efervescencia, con distintas propuestas de reforma fiscal circulando en los foros económicos y políticos. Esta discusión sobre la reforma fiscal en España no surge de la nada. Tras la aprobación de la Ley 7/2024, que introdujo cambios relevantes en impuestos como el de sociedades y en nuevos tributos dirigidos a grandes grupos y bancos, el sistema tributario ha estado bajo el foco de análisis técnico y político. Desde el PP anticipan que revisarán también esos nuevos tributos, criticados en su momento, y a los que atribuyen solo una razón populista, sin efectos reales sobre la recaudación. Aunque, llegado el momento, tendrán que valorar el coste político de esta medida.
A ello se suman las recomendaciones de organismos como la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), que en meses recientes ha alertado sobre la necesidad de un marco fiscal más sostenible y adaptado al nuevo entorno europeo, señalando riesgos de debilidad presupuestaria si no se toman medidas estructurales.
El posicionamiento de Génova sobre la reforma fiscal no solo tiene implicaciones económicas, sino también políticas. El PP, bajo la presión de Vox, busca capitalizar el descontento de un sector de contribuyentes ante el peso de la presión fiscal en un momento de lenta recuperación económica y presión sobre las arcas públicas. Esta estrategia también se presenta como contrapunto a las propuestas de otros partidos que abogan por aumentar ingresos mediante ajustes progresivos o nuevas figuras tributarias.
Aunque los detalles definitivos de cualquier reforma fiscal aún están por negociarse en el Parlamento, el enfoque propuesto desde la calle Génova sugiere: Reducciones de impuestos selectivas para aliviar la carga sobre familias y pymes; `posibles eliminaciones de tributos considerados “obstáculos” para la actividad económica; y un frente político claro para consolidar a la derecha como voz fiscal en el debate nacional.
✕
Accede a tu cuenta para comentar


