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Investigación

Un pez diminuto y una anémona marina acercan una nueva vía para combatir el cáncer

Investigadores con participación de la Universidad de Santiago logran eliminar células dañinas que sobreviven a la quimioterapia

Imagen del avatar creado. USC

Un diminuto pez transparente y una molécula procedente de una anémona marina podrían abrir una nueva vía para mejorar los tratamientos contra el cáncer. Un equipo internacional de científicos, con participación de la Universidade de Santiago de Compostela (USC), ha logrado desarrollar un enfoque terapéutico innovador que permite eliminar células dañinas que permanecen activas tras la quimioterapia y que pueden favorecer la recaída de los tumores.

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El hallazgo, publicado en la revista científica Nature Aging, se basa en el uso de modelos “avatar” de pez cebra capaces de mostrar en tiempo real cómo se comportan las células tumorales y cómo responden a nuevos compuestos terapéuticos.

La investigación aborda uno de los principales retos de la oncología actual: la acumulación de células senescentes tras los tratamientos contra el cáncer. Aunque la quimioterapia elimina gran parte de las células tumorales, algunas sobreviven en un estado intermedio: siguen vivas, pero han perdido su función normal. Estas células pueden generar inflamación, deterioro de los tejidos y favorecer la reaparición del tumor.

Molécula procedente de una anémona marina

Para hacer frente a este problema, los investigadores identificaron un compuesto natural denominado esticolisina I (StnI), derivado de la anémona marina Stichodactyla helianthus. Esta molécula actúa como una senotoxina selectiva, capaz de reconocer cambios específicos en la composición lipídica de la membrana de las células senescentes y eliminarlas con gran precisión.

El estudio ha sido coordinado por el Instituto IMDEA Nutrición y ha reunido a científicos de diferentes disciplinas —desde biología molecular hasta farmacología, lipidómica o biotecnología— procedentes de Europa, Estados Unidos y Australia.

Dentro de este consorcio internacional ha tenido un papel destacado el grupo de investigación ZebraBioRes del Campus de Lugo, dirigido por la investigadora Laura Sánchez Piñón, que ha desarrollado los modelos experimentales basados en pez cebra utilizados para validar el compuesto.

Avatares de pez cebra

El uso de estos modelos ha sido uno de los elementos más innovadores del trabajo. Los embriones de pez cebra son transparentes, lo que permite introducir en ellos células tumorales humanas y observar directamente su comportamiento, su migración y su reacción ante diferentes tratamientos.

Gracias a esta tecnología, los investigadores pudieron comprobar que las senotoxinas eliminaban con eficacia células de melanoma senescentes que circulaban por el torrente sanguíneo. Además, los ensayos no detectaron toxicidad en el desarrollo del organismo ni efectos fuera del objetivo, lo que confirma la elevada selectividad del compuesto.

El modelo permitió acelerar la evaluación preclínica del tratamiento y aportar una validación funcional clara de la seguridad y eficacia de la esticolisina I en un organismo vivo.

Hacia una nueva generación de terapias

Los resultados del estudio abren la puerta al desarrollo de una nueva generación de terapias dirigidas específicamente a eliminar células senescentes dañinas que permanecen tras los tratamientos oncológicos. Este enfoque podría aumentar la eficacia de la quimioterapia, reducir las probabilidades de recaída y disminuir algunos de los efectos secundarios asociados a estos procesos.

Además, los investigadores señalan que las implicaciones del hallazgo podrían ir más allá del cáncer. La acumulación de células senescentes también está relacionada con diversas enfermedades vinculadas al envejecimiento, por lo que este tipo de terapias podría tener aplicaciones en otros ámbitos de la medicina.