
Impuestos
Tener coche en Galicia costará 186 millones en impuestos municipales este año
Un informe revela grandes diferencias fiscales entre ciudades: el mismo coche paga un 12,1% más en A Coruña que en Pontevedra

Tener un vehículo en Galicia supondrá este año un coste fiscal de más de 186 millones de euros para los conductores de la comunidad. Esa es la cantidad que recaudarán los ayuntamientos gallegos a través del Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica (IVTM), el tributo municipal que grava la titularidad de cualquier vehículo a motor.
Según el estudio elaborado por la asociación Automovilistas Europeos Asociados (AEA), más de 2,23 millones de automovilistas gallegos están obligados a pagar este impuesto simplemente por tener su vehículo dado de alta en la Dirección General de Tráfico, independientemente de que lo utilicen o no.
Este tributo afecta a todo tipo de vehículos motorizados: desde ciclomotores y motocicletas hasta turismos, furgonetas, camiones o autobuses. En el conjunto de España constituye una de las principales fuentes de financiación municipal y genera unos ingresos anuales cercanos a los 3.000 millones de euros para las haciendas locales.
Diferencias de tarifas entre ciudades gallegas
El informe también pone de manifiesto las notables diferencias fiscales entre municipios, ya que la legislación permite a los ayuntamientos modificar las tarifas dentro de determinados límites.
Así, dentro de Galicia se dan variaciones apreciables incluso entre capitales de provincia. Un turismo medio puede llegar a pagar un 12,1% más en A Coruña que en Pontevedra, con cuotas de 62,62 euros frente a 55,85 euros respectivamente.
Estas diferencias responden a la capacidad que tienen los municipios para aplicar recargos sobre las tarifas mínimas fijadas por la ley. De hecho, algunos ayuntamientos españoles llegan a cobrar hasta el doble del mínimo establecido, mientras que otros optan por mantener niveles más bajos o aplicar bonificaciones.
Diferencias de hasta un 900% en España
Las divergencias fiscales no se limitan a Galicia. El informe advierte de que entre ciudades españolas pueden registrarse diferencias muy significativas. Por ejemplo, un vehículo de potencia media paga 89,25 euros al año en San Sebastián, mientras que en Santa Cruz de Tenerife la cuota se sitúa en 34,08 euros, lo que supone una diferencia superior al 160%.
Si se comparan municipios con fiscalidad especialmente baja, la brecha puede ser aún mayor. Según AEA, en algunos casos las diferencias alcanzan hasta el 900%, lo que ha favorecido que empresas de alquiler o renting registren sus vehículos en localidades con impuestos más reducidos.
Entre las capitales de provincia con menor presión fiscal en este impuesto se encuentra A Coruña, junto a ciudades como Santa Cruz de Tenerife, Melilla, Ceuta, Zamora, Palencia, Badajoz o Cáceres.
Tres décadas de historia
El Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica fue creado en España hace 36 años, sustituyendo al antiguo impuesto de circulación. Su cuantía depende de distintos parámetros según el tipo de vehículo: la potencia fiscal en los turismos, la cilindrada en las motocicletas o el peso y número de plazas en el caso de camiones y autobuses.
La normativa permite además bonificaciones de hasta el 75% para vehículos menos contaminantes o determinadas exenciones, como en el caso de los automóviles históricos con más de 25 años de antigüedad.
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