Revelaciones
Bad Gyal confiesa sus adicciones: desde sustancias ilegales a otras más inofensivas
La cantante catalana no solo coquetea con alguna que otra droga, sino que también se siente enganchada a otros ‘males’

Bad Gyal puede gustar más o menos, pero sin duda que no deja a nadie indiferente. Ya sea por sus atrevidos looks y exuberantes propuestas o por sus pegadizos ritmos, la artista cada vez está cosechando más éxito. Incluso ha recibido un premio en manos de la Reina Letizia y presumió de haber charlado con ella con muy buenas vibras. El tema a tratar fue la moda y la música, aunque presumiblemente no entraron a valorar en profundidad las letras que escribe la cantante, ni el contenido de sus potentes mensajes.
No hay tema suyo en el que no se haga mención a las drogas o videoclips de ella en las que no haya un sospechoso humo. Bad Gyal no oculta que es consumidora habitual de ciertas sustancias, aunque quizá no había entrado mucho en detalle hasta ahora. En su última entrevista, concedida al programa ‘Hora 25’ de Cadena Ser, ha entrado en materia y no ha tenido reparo en enumerar qué sustancias sí le son amigas y cuales le son ajenas. Es conocedora de que no tiene los mejores hábitos, pero se escuda en que quizá no sea la peor en comparación con otros de su generación.
Bad Gyal y sus coqueteos con las drogas
La entrevista se centró en su faceta artística, pero también hubo referencias personales. Entre ellas, soltó que era “adicta a la cafeína clásica y a la que me da la música. A las dos estoy enganchada”. Esta pista fue bien aprovechada por Aimar Bretos, conductor del programa, para preguntarle por otras adicciones de las que pueda confesar en antena: “Mejor ni las digamos”, se censuraba Bad Gyal, a sabiendas de que se entraba en terreno farragoso.
“Puedo mejorar un par de cosas. La gente ya sabe que soy fumona”, desvela en un primer momento su predilección por condimentar sus cigarrillos con otros aromas. Pero ella no ve un problema mayor en los porros, si se compara con otras personas de su generación que suben aún más la apuesta: “Pero para todas las demás adicciones, que creo que también hoy en día la gente de mi generación está muy desacatada, siento que soy bastante tranquilita”.
Pero aparcando las sustancias ilegales y temas más serios, Bad Gyal terminó por confesar que también es adicta a la dopamina que recibe de las redes sociales. Estar horas viendo vídeos sin parar le produce una agradable sensación, aunque después sienta que ha perdido el día: “El TikTok engancha mucho, porque mi algoritmo son cosas graciosas todo el rato, son todo el rato bromas y memes”. Se lo pasa en grande encadenando vídeos y se reconoce “adicta a la dopamina del meme”. Algo parecido con el ejercicio, al cual se dedica entre cinco y seis días a la semana, pues cultiva su cuerpo como si fuese un templo sagrado.