Fallecimiento
El adiós a Fernando Ónega: el mensaje de Letizia a la familia y el recuerdo de "esa mirada afilada"
La Reina, unida al histórico periodista por la profesión y por su íntima amistad con Sonsoles Ónega, despide a uno de los grandes nombres de la Transición
La muerte de Fernando Ónega ha sacudido al periodismo español y ha dejado un vacío íntimo en quienes compartieron con él oficio y afecto. Seguía activo, lúcido, reconocido. De hecho, su despedida llega poco después de recibir uno de los homenajes que coronaban una trayectoria imprescindible en la crónica política de nuestro país.
Entre quienes más han sentido su pérdida está Letizia Ortiz. No solo por su pasado como periodista, sino por el vínculo personal que la une a la familia Ónega. La Reina mantiene desde hace años una estrecha amistad con Sonsoles Ónega, hija del comunicador. La conexión, forjada en redacciones y consolidada con el tiempo, trascendió lo profesional.
Admiración mutua
Con Fernando Ónega compartía algo más que conversación: complicidad y admiración mutua. En actos públicos, esa cercanía se hacía visible. No eran raros los gestos que desbordaban el protocolo, los abrazos sinceros, las palabras al oído. Uno de los últimos encuentros tuvo lugar en mayo del pasado año, cuando recibió el APM de Honor 2024 en una ceremonia presidida por los Reyes. Aquella imagen resumía décadas de respeto compartido.
Tras conocerse la noticia, Felipe VI y la Reina difundieron un mensaje de condolencia que iba más allá de la formalidad institucional. "Fernando Ónega, gallego y escribidor, referente del mejor periodismo desde la Transición, nos ha dejado. Maestro de periodistas, Fernando nos regaló sus crónicas, su ironía y esa mirada afilada y honesta de la realidad. En todos los formatos ejerció como profesional destacado, pero fue en la radio donde encontró su casa. Nuestro cariño y el mejor recuerdo para su familia".
En esas palabras -"esa mirada afilada"- late el retrato más certero de su personalidad: observador incisivo, analista fino, narrador de una España en transformación. Fue testigo y cronista de la Transición, voz influyente y maestro para varias generaciones.
Pero más allá del personaje público, queda el hombre que atravesó momentos difíciles, pérdidas familiares y que mantuvo hasta el final una historia de amor sólida con su viuda, Ángela. Un periodista que hizo de la radio su refugio y del rigor su bandera.
Para Letizia, que siempre defendió la dignidad del oficio, la marcha de Ónega supone también la despedida de un referente. Para España, el adiós a una voz que ayudó a contarla.