Controvertido movimiento
La reina Camilla se deshace de su “mansión de divorciada” en una extraña maniobra
La consorte del rey Carlos III de Inglaterra dice adiós a Ray Mill House tras 30 años siendo su refugio. Se lo ha cedido a su yerno y un socio financiero

La familia real británica está en el ojo del huracán de la polémica que arrastra Jeffrey Epstein. Aunque han pasado muchos años desde que sus fechorías con menores tuvieron lugar, el escándalo ha estallado ahora. Todo gracias a la desclasificación de los documentos, protegidos por las altas esferas por la importancia de los nombres que aparecen en ellos. Algunos siguen siendo protegido, pero otros han sido echados a los leones, como es el caso del hermano del rey Carlos III de Inglaterra, el otrora príncipe Andrés. En medio de esta controversia, los miembros del clan tratan de salir airosos y no hacer demasiado ruido para no terminar afectados. Es el caso de la reina Camilla, que en este tiempo ha sido la más discreta.
Los Windsor han mantenido activa la agenda oficial para que no se note el revuelo internacional que les pisa los talones. Pero no toda la estrategia se desarrolla frente a las cámaras, pues también hay movimientos que se hacen a puerta cerrada. Es el caso de la discreta mudanza que se ha producido en la denominada “casa de divorciada” de la esposa del monarca británico. Ray Mill House ha sido cedida y ya no la usa como antes la reina Camilla.
Adiós a la paz vivida en Ray Mill House
La prensa británica ha puesto de relieve el inesperado paso dado por la consorte. La mujer del rey Carlos III habría cedido la propiedad de su residencia privada a otros miembros de su familia. Se trata de la joya de su corona inmobiliaria privada. Esa que adquirió en 1996 cuando se divorció de Andrew Parker Bowles para comenzar una nueva vida. Ahora ya ha dejado de ser de su propiedad, tras haberla “transferido discretamente”, como subrayan desde ‘Daily Mail’.

El beneficiario de esta transacción es su yerno, Harry Lopes, el hombre de negocios con el que se casó su hija Laura. También aparece como beneficiario su socio Jake Irwin, financiero que estaría representando los intereses de los hijos de la reina Camilla. Un movimiento curioso teniendo en cuenta que el propio monarca adquirió el año pasado la casa contigua con su propio dinero, en una maniobra privada. Algo que hace sospechar de un posible cambio de residencia real en Ray Mill House, aprovechando que el enclave está en “una ubicación idílica con impresionantes vistas del río Avon y del campo circundante”, como destaca el citado medio.
Esto casaría a la perfección con las ansias de mostrar austeridad del rey Carlos III en su reinado. Un cambio de hogar a un emplazamiento más modesto, aunque sin renunciar a las comodidades y lujos que se le presupone en el trono. La reina Camilla pagó por su mansión hace tres décadas cerca de un millón de euros y aquí estuvo hasta 2003. Después la disfrutó como casa refugio, donde acudía cuando la presión mediática le desbordaba o cuando deseaba tener contacto con la naturaleza alejada del bullicio de la ciudad. Ahora, su residencia ha pasado a manos de su yerno y su socio, mientras su marido se ha hecho con el dominio de la propiedad contigua. ¿Una estrategia para reunir a la familia lejos de la atención mediática?