Primera entrevista
Mette-Marit, acorralada: confesiones sobre su relación con Epstein, silencios y una corona en jaque
La princesa heredera de Noruega rompe su silencio en una entrevista histórica marcada por el escándalo Epstein: "Ojalá no lo hubiera conocido", confiesa

No hay refugio posible cuando la tormenta estalla dentro de casa. Mette-Marit de Noruega se enfrenta al momento más delicado de su vida pública, atrapada entre dos frentes que amenazan con erosionar no solo su imagen, sino también la estabilidad de la monarquía noruega: su controvertida relación pasada con Jeffrey Epstein y el proceso judicial que pesa sobre su hijo, Marius Borg Høiby, para quien la fiscalía solicita siete años de prisión por violación.
La esperada entrevista emitida en prime time por NRK no ha dejado indiferente a nadie. Por primera vez, la princesa ha relatado con detalle el episodio que marcó el punto de ruptura con Epstein. "Se comportó conmigo de una manera que no me gustó… me hizo sentir insegura", confesó, evocando un inquietante episodio durante una estancia en Palm Beach. Aquella noche, según su propio testimonio, una llamada a su marido, Haakon de Noruega, marcó el inicio del distanciamiento definitivo.
Haakon: "Recuerdo esa llamada"
El príncipe, presente durante la conversación televisiva, respaldó su relato con una memoria nítida: "Recuerdo perfectamente esa llamada. Ella no quería seguir allí". Una escena íntima convertida ahora en relato público, en un intento de reconstruir credibilidad ante una opinión pública cada vez más escéptica.

Sin embargo, lejos de cerrar heridas, las palabras de Mette-Marit abren nuevas interpretaciones. La princesa admite haber mantenido el contacto con Epstein incluso después de aquel episodio, atribuyéndolo a su carácter confiado y a la capacidad de manipulación del magnate. "Soy ingenua. Me gusta creer lo mejor de la gente", reconoció, en una frase que resume tanto su defensa como su vulnerabilidad.

Pero el escándalo no llega solo. En paralelo, el juicio contra su hijo Marius Borg ha intensificado la presión mediática y social. La princesa ha optado por no profundizar en este asunto durante la entrevista, un silencio que muchos interpretan como estratégico, pero que ha tenido un coste evidente en su popularidad. Las expectativas eran altas, y su ausencia de contundencia sobre el caso ha dejado más preguntas que respuestas.
Entre bastidores, la crisis ha alcanzado niveles institucionales. El rey Harald V de Noruega convocó recientemente una reunión de emergencia en Kongsseteren tras regresar de Tenerife. Junto a la reina Sonja de Noruega, el propio Haakon y otros miembros de la familia como Märtha Louise de Noruega y Durek Verrett, se diseñó una estrategia de contención ante una situación sin precedentes.

La presión no solo ha sido interna. El Gobierno, encabezado por Jonas Gahr Støre, ha instado a la Casa Real a actuar con rapidez y transparencia. En este contexto, la entrevista -confirmada días antes por la editora Sofie Gran Aspunvik- se convierte en una pieza clave dentro de un plan mayor: recuperar el control del relato.
Descrita por fuentes cercanas como "cansada, desesperada y devastada", Mette-Marit ha dado un paso al frente que podría definir su futuro. Porque en la monarquía contemporánea, donde la imagen lo es todo, no basta con pedir perdón: hay que convencer.
Y en ese difícil equilibrio entre verdad, silencio y supervivencia institucional, la princesa se juega mucho más que su reputación. Se juega, quizás, el futuro mismo de la corona.