Una batalla perdida
Nuevo revés para el príncipe Harry: el conflicto que acabó con su salida de su propia ONG
El nuevo libro del periodista Tom Bower detalla qué desencadenó el choque entre el duque de Sussex y la presidenta de Sentebale, Sophie Chandauka
El príncipe Harry llevaba años defendiendo que la filantropía era el eje de su vida. "Mi vida es caridad; siempre lo ha sido y siempre lo será", aseguró durante una visita a Japón en agosto de 2023. Sin embargo, según el nuevo libro del periodista Tom Bower, ese viaje marcó el inicio de una crisis que acabaría con su salida de Sentebale, la organización benéfica que había creado casi dos décadas antes.
En un nuevo extracto publicado en "The Times", el autor relata que Harry había viajado a Tokio acompañado por su amigo, el jugador de polo argentino Ignacio Figueras, con quien comparte equipo en California. El viaje estaba financiado por la fundación del multimillonario japonés Haruhisa Handa, uno de los principales benefactores de Sentebale. Durante una década, Handa había donado cerca de 10 millones de libras a la organización y prometido 1,5 millones más a través de torneos de polo.
Pero la visita no salió como estaba previsto. Harry se sintió incómodo al descubrir que el programa había sido ampliado sin su consentimiento con una conferencia ante más de 2.000 personas y una gala multitudinaria organizada por la ejecutiva de Handa, Midori Miyazaki. Para colmo, comprobó que gran parte del público apenas conocía Sentebale.
VIH en Lesoto
La frustración coincidió con una crisis interna sin precedentes en la organización. Sentebale había sido fundada en 2006 por Harry y el príncipe Seeiso de Lesoto para ayudar a los niños afectados por el VIH en Lesoto, uno de los países con mayor tasa de infección del mundo. La iniciativa, cuyo nombre significa "no me olvides" en sesotho, logró consolidarse con los años, pero no sin dificultades.
Según relata Bower, ya en sus primeros años surgieron críticas por la gestión del dinero. Parte de los fondos recaudados se gastaron en salarios elevados, oficinas costosas y vehículos nuevos, mientras que una pequeña proporción llegaba directamente a los huérfanos. Aun así, la organización sobrevivió gracias a nuevos directivos y a la capacidad de Harry para atraer donantes.
En 2023, sin embargo, la situación volvía a ser delicada. La nueva presidenta, la abogada zimbabuense Sophie Chandauka, descubrió una estructura financiera frágil, empleados descontentos y programas abandonados sobre el terreno. Además, muchos patrocinadores empezaban a exigir estándares de gobernanza más estrictos antes de aportar dinero.
En conversaciones con Harry durante el viaje a Asia, Chandauka fue directa y expresó que la reputación pública del príncipe también estaba afectando a la organización. Tras realizar una auditoría de marca entre donantes y empresas, le transmitió su particular diagnóstico: la imagen del duque se había deteriorado.
"Las marcas corporativas odian la polémica", le explicó. Según su análisis, las asociaciones con Netflix y, especialmente, con su esposa, Meghan Markle, estaban alejando a posibles patrocinadores.
Harry quedó sorprendido. Acostumbrado durante años a recibir elogios por su labor humanitaria, no esperaba escuchar que su marca personal había perdido valor. Pero las consecuencias pronto se hicieron visibles. Algunos patrocinadores del circuito de polo retiraron su apoyo y una importante empresa automovilística canceló su patrocinio.
El golpe más duro llegó poco después. Tras una tensa cena en Nueva York, Miyazaki comunicó que Handa retiraría su apoyo financiero. La decisión suponía perder cerca del 23 % de los ingresos de Sentebale. La relación entre Harry y Chandauka se deterioró rápidamente. El príncipe llegó a culparla de la pérdida del patrocinio y le reprochó la auditoría de marca. La presidenta, por su parte, denunció presiones y un intento de apartarla del cargo.
El conflicto terminó de forma abrupta. En marzo de 2025, Harry, Seeiso y el resto del consejo dimitieron de la organización que habían fundado. Sentebale siguió adelante sin su figura más conocida. Según su informe anual posterior, la organización mantuvo ingresos cercanos a los 3,35 millones de libras y continuó financiando programas para unos 78.000 niños en África austral. Para Chandauka, el mensaje era claro. La ONG podía sobrevivir sin el príncipe que la creó.