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Centenario
La admiración de la bailarina Cecilia Gómez por la que la duquesa de Alba traspasa los umbrales de la muerte
Este fin de semana se ha presentado en Sevilla la obra flamenca "Cayetana. Su pasión", con la que la artista recuerda con inmenso cariño a la aristócrata

La admiración era mutua, la complicidad entre la duquesa de Alba y la bailarinaCecilia Gómez se tradujo hace dieciséis años en un espectáculo homenaje hacia la aristócrata que hoy revive traspasando los umbrales de la muerte de tan alta dama.
Este fin de semana se presentaba en Sevilla la obra flamenca "Cayetana. Su pasión", con la que Cecilia recuerda con inmenso cariño a la aristócrata en el centenario de su nacimiento. Supone la vuelta a los escenarios de la bailarina tras más de seis años apartada de los mismos por un problema físico.

Gómez se muestra muy feliz de recuperar el espectáculo y recuerda que "tuvimos la suerte de poder compartir con la duquesa este homenaje, y sé que se sentirá orgullosa de que ahora vuelva a los escenarios, porque a ella le gustaba mucho".
Fue Cayetano Martínez de Irujo el encargado de presentarlo en la plaza de toros de La Maestranza sevillana: "El hecho de rescatar esta obra era algo que tenía claro que debía formar parte de las celebraciones del centenario, porque lo considero una emoción y un recuerdo absolutamente único".
Doña Cayetana era una apasionada del flamenco, le gustaba bailar y lo hacía muy bien, como lo demostró el día de su boda con Alfonso Diez.

"Ella amaba el flamenco, decía que cuando oía el cante sentía algo en su interior y además, tenía compás", desvela la bailaora Carmen Rojas, quien fuera durante prácticamente toda su vida la maestra de flamenco de la aristócrata en su casa del Palacio de Liria en Madrid.
En Sevilla, hizo lo mismo Enrique El Cojo, maestro de grandes figuras como Manuela Vargas y Cristina Hoyos. Las clases tenían lugar en el estudio instalado por la duquesa junto a uno de los patios del Palacio de las Dueñas.
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