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Sincera

Ana Obregón, ante el vídeo de su nieta con Aless creado con IA: "Esta niña tiene que comer"

"Soy consciente de la edad que tengo. No voy a estar ahí siempre y quiero dejarle a Anita un legado económico", se defiende la actriz

Ana Obregón Raúl TerrelEUROPAPRESS

Ana Obregón compartió esta semana en su cuenta de Instagram un vídeo generado con IA en el que aparecía su nieta Ana Sandra junto a su hijo fallecido, Aless Lequio, abrazándose. La imagen no era real, sino una creación artificial con la que pretendía mostrar una escena emocional: su hijo "conociendo" a su hija, algo improbable puesto que él murió en 2020 y la niña nació en 2023.

Como era de esperar, la publicación provocó una fuerte reacción en redes y en medios. Son muchas las personas que criticaron que usara IA para “resucitar” virtualmente a su hijo, calificando la imagen de controvertida y emocionalmente confusa.

Ana Obregón junto a su hijo Aless LequioInstagram

Su decisión dio pie a un delicado debate sobre el uso ético de IA con personas fallecidas y la exposición de su vida privada y la de su nieta. Poco después de publicarlo, Ana decidió eliminar el vídeo de su muro. Según su amiga y colaboradora Susana Uribarri, no fue tanto por la reacción negativa, sino porque a ella misma le causó un dolor intenso al verlo. Se echó a llorar y sintió que no podía mantenerlo en su perfil público. Uribarri explicó que lo guarda en lo personal porque es algo muy bonito para ella, pero que no quería verlo en su muro.

Susana Uribarri defiende a Ana Obregón ante su última polémica tras 'resucitar' a su hijo Aless Lequio con la IAEuropa Press

Ana está muy volcada en la memoria de su hijo Aless y en la crianza de su nieta, que nació tras una gestación subrogada en Estados Unidos con material genético de su hijo fallecido, un asunto que ya generó gran debate en España en su momento.

Un duelo complicado

Ayer fue una de las invitadas estrella al plató de "¡De Viernes!". Santi Acosta preguntó por qué todo lo que hace la actriz genera tanta repercusión. Ella respondió: "No lo sé. Esta polémica de la foto… digo, ¿no habrá cosas en España? ¿Casos de corrupción, paro, gente que no llega a fin de mes?". Y añadió: "Las polémicas me las trae al pairo".

Ana Obregón, nerviosa, se desmarca de Epstein y desvela su deseo para 2026Europa Press

A continuación, aclaró que no la borró por el alud de críticas, sino por el impacto emocional que le produjo. "Solo quiero que me entienda la gente que ha tenido que enterrar a un hijo, los demás no les dejo que opinen de mi vida… punto… Cuando veo el vídeo me pongo a llorar mucho. ¿Quién no ha soñado que un ser querido viene y te abraza?". Contó también la reacción de su hermana Celia: "Se puso a llorar. No ha llorado en los años de duelo que tengo por mi hijo".

Por qué borró el vídeo

Se sintió incapaz de mantenerlo en su cuenta. "La quito porque el dolor no te lo puedo explicar. En ese momento no lo vi. Miro el muro y digo: no puedo. Me pongo a llorar". La actriz reconoció que se equivocó y pidió perdón si alguien se había sentido ofendido. "Pero… ¿a quién voy a ofender?", pensó en voz alta. La actriz insistió en la complejidad de su duelo. "Para entenderme hay que entender a una madre en duelo, que no acaba nunca. Tienes un estado de vulnerabilidad, miedos espantosos… pierdes la voz. Las Navidades no son agradables".

Anunció también que "el ruido de la gente no va a apagar ni mi voz interior ni la paz que intento tener porque estoy criando una niña sola". Pero los periodistas le preguntaron si creía prudente la exposición de la niña. "No hay más fotos de Anita en ninguna revista. Puede ser excesivo, sí. Tenéis razón. Era un exceso de compartir un poquito de felicidad. Siempre he dicho que en el año 2026 no habría más. Y esta portada es del 2025. He cumplido".

La actriz fue también clara sobre el motivo económico que la llevó a aceptar sesiones fotográficas con Anita: "Esta niña tiene que comer. Y yo no tengo a nadie. Para trabajar tengo que dejar a la niña. Quiero trabajar menos de lo que hice con mi hijo, que es de lo único que me arrepiento. Cuando me perseguía ETA para secuestrarme me gasté un dineral en seguridad. Con la enfermedad de mi hijo, otro dineral. Cuando he ganado más con el libro que escribí, doné cien mil euros a la fundación para investigar el cáncer". Ahora piensa en el futuro de su nieta: "Soy consciente de la edad que tengo. No voy a estar ahí siempre y quiero dejarle a Anita un legado económico".