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El importante mensaje de "Silencio", la serie de Eduardo Casanova que habla del VIH: "Hay mucho desconocimiento"

El actor y cineasta ha revelado que convive con el virus desde hace años y que guardar silencio ha sido "insoportable"

Eduardo Casanova ha dado un paso al frente y ha compartido con todo su público que convive desde hace años con el VIH. El actor y director ha puesto así fin a “un silencio que guardamos y sufrimos muchísimas de las personas con VIH”, y lo ha hecho “cuando yo puedo. Cuando yo quiero” y por él mismo, aunque también porque desea que “esto pueda ayudar a más gente. Lo hago a mi manera, a través del cine, que es mi forma de comunicarme. Pero sobre todo lo hago con dignidad. La dignidad debería ser la forma en la que todas las personas con VIH pudieran salir del armario”.

Además, Casanova ha anunciado el estreno el próximo año de una película documental producida por Jordi Évole que profundizará en lo doloroso que ha resultado para él guardar silencio por temor al escrutinio público. “Todo el mundo me ha dicho que no haga esto, pero es insoportable. No puedo más ya así”, lamenta Eduardo en el adelanto del proyecto publicado en sus redes sociales.

La producción de este formato ha supuesto para él un desahogo y una liberación tras años encerrado en su propia “cárcel rosa”, pero lo cierto es que, con anterioridad, Casanova ya había encontrado la forma de sincerarse sobre el VIH a través de su arte.

Su última serie, “Silencio”, mezcla fantasía, drama social y comedia negra para contar la historia de una estirpe de vampiras queer que, desde la Peste Negra, tratan de sobrevivir a la escasez de “sangre humana limpia” mientras se ocultan en la oscuridad por miedo al rechazo. Siglos después, una descendiente de esa familia se enfrenta a situaciones paralelas durante la pandemia del VIH en España, revelando que el estigma social hacia lo diferente sigue siendo igual de feroz que en tiempos medievales.

La serie usa el mito del vampirismo para trazar un metáfora potente: aquello que la sociedad ha temido y silenciado históricamente no desaparece por arte de magia, solo se camufla en prejuicios nuevos. Rehuyendo los clichés tradicionales del género, feminiza a los vampiros para derribar el mito de que el VIH afecta principalmente a varones, una falacia que invisibiliza a las 18 mujeres de cada 100 personas con VIH que solo en España también conviven con el virus.

Con esta serie, Eduardo Casanova parecía preparar el terreno para su propia “salida del armario”, un salto valiente que le convierte en una de las pocas figuras públicas en hablar abiertamente sobre su vida con VIH.

“Es que todavía hay mucho desconocimiento, y ese es el principal problema que se vive hoy en día. (...) No pretendo que esta serie suponga un gran cambio, pero creo que las personas que han vivido y han muerto con SIDA y sobre todo las que hoy viven silenciadas y sufriendo un estigma terrorífico con el VIH, necesitan algo que las dignifique”, comentó en una entrevista con la revista “Esquire”. Él acaba de hacer su parte en el camino hacia la normalización, una muy importante.

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