Rubalcaba achaca a la era Zapatero el lento despegue del PSOE

MADRID.- Partidarios y detractores. Secretarios generales, diputados, senadores, alcaldes y Ejecutiva Federal en pleno arroparon ayer a Alfredo Pérez Rubalcaba en un desayuno informativo organizado por Forum Europa. La escena, en un céntrico hotel madrileño, no tenía desperdicio teniendo en cuenta que allí estaban algunos de los más activos críticos con la estrategia de oposición del secretario general del PSOE. Nadie quiso perderse la cita. De los primeros en llegar, Francisco Caamaño, uno de los principales valedores de la candidatura de Carme Chacón en el último congreso federal. Claro que también estuvieron de entre los «chaconistas» Leire Pajín, Pere Navarro, Marcelino Iglesias, José Andrés Torres Mora, Cristina Narbona, el secretario general del PSN, Roberto Jiménez, y Eduardo Madina. También Tomás Gómez, el más virulento de cuantos detractores haya tenido nunca Rubalcaba, que ya no milita en el bando de Chacón, sino en el suyo propio. La catalana fue una de las ausencias más significativas, pero es que se encontraba convaliciente de una reciente intervención quirúrgica. Claro que las malas lenguas contaron que los de Rubalcaba esperaron sin éxito la presencia de Felipe González.

Estancamiento en los sondeos
Con o sin el otrora líder del PSOE, lo cierto es que a ninguno de los presentes se le escapó detalle de la elogiosa presentación que del líder del PSOE hizo el presidente de Andalucía, José Antonio Griñán, quien no sólo avaló la oposición de la actual dirección, sino que dijo no compartir ninguna otra, esto es, la de quienes pretenden revolver las aguas del socialismo. Desautorización, pues, a aquellos que, inquietos por el estancamiento del PSOE en las encuestas, claman por una oposición más dura en la que no haya espacio para el acuerdo con el Gobierno en ninguna materia, ni siquiera en política europea. Hasta ahí llegaron las alusiones directas a la batalla interna que algunos quieren librar y que ha motivado que unos apuesten por elegir candidato cuanto antes, y otros, por constituir un «grupo de notables» que redefina proyecto y liderazgo.

Ni lo uno ni lo otro. La dirección federal es la que marca los tiempos y no tiene intención de adelantar ningún proceso para la elección de candidato hasta que toque, y esto no será, salvo imprevistos, por lo menos hasta 2014. Es más, Rubalcaba tampoco está por la labor de cambiar su hoja de ruta: «Seguiremos haciendo oposición leal», sentenció antes de defender la necesidad de acordar una posición común en el Gobierno en cinco aspectos: austeridad y crecimiento, cohesión social, sistema sanitario y reforma de las Administraciones públicas. Y para los que se quejan del estancamiento electoral dió varios agumentos para justificar el lento despegue, pero sobre todo uno, el de la gestión de la crisis que hizo Zapatero: «Nos fuimos bastante mal del Gobierno. Tenemos que volver a ganar la confianza, y eso requiere mucho trabajo, mucha cercanía y mucho escuchar». Esto lo dijo después de restar, importancia a los sondeos y poner en valor la que a su juicio fue la última encuesta real, las andaluzas y asturinas, en las que se rompieron todos los pronósticos y ahora gobierna en PSOE.

 

Condenados a entenderse
Alfredo Pérez Rubalcaba se encontró ayer con una afable presentación por parte del presidente andaluz, José Antonio Griñán, que en otro tiempo se posicionó a favor de Carme Chacón en la carrera por el liderato del PSOE. Curioso cambio de actitud de quien ahora no ve otra alternativa a la dirección del partido. Ayer se desmarcó de quienes critican la estrategia de oposición de Rubalcaba.