
Literatura
Antonio Ortiz debuta con “La prueba piloto”, una novela sobre el derrumbe emocional de un hombre obsesionado con el orden
El libro explora la fragilidad de las rutinas y la incapacidad para afrontar el duelo

Antonio Ortiz debuta en el mundo de la ficción narrativa con su novela "La prueba piloto", publicada por Platero Editorial, en la que explora la reacción de las personas ante la ruptura de las rutinas y el impacto emocional tras la pérdida de un ser querido. La obra relata las peripecias de Servando, un metódico funcionario que ha construido su vida en torno al orden y al control de las cosas pero que se muestra incapaz de enfrentarse al luto de un ser querido, tomando una deriva personal en la que todo se desmorona.
De alguna manera, el autor asegura que se trata de una situación nada excepcional en el mundo contemporáneo, donde la soledad y la violencia latente se esconden agazapadas en la vida diaria de muchas personas. La historia surge en parte de cómo la sociedad actual evita enfrentarse a la muerte. "Vivimos en una realidad que aparta la muerte de la mirada cotidiana, casi como si fuera un fallo del sistema. Pero al final nos damos cuenta de que el duelo no entiende de productividad ni de plazos", afirma Ortiz.
La formación técnica del escritor -ingeniero- ha influido en el diseño narrativo de la novela. Ortiz reconoce que ese enfoque analítico tan suyo se refleja también en el protagonista. "Servando intenta aplicar una lógica técnica a su vida cotidiana, a las relaciones, a la memoria, al duelo, pero descubre que el mundo emocional no se deja ordenar. En ese sentido la novela es una disputa entre una mente que quiere clasificarlo todo y una realidad que se resiste, que es ambigua, líquida, inestable. Es en cierto modo la historia de alguien que intenta vivir como un ingeniero y descubre un mundo que no es así".
Para Ortiz, Servando no es un ser excepcional sino que encarna ciertos rasgos cada vez más habituales: "Su historia es extrema, pero la materia de la que está hecho —sus miedos, sus manías, sus dependencias, sus pequeñas obsesiones— es profundamente cotidiana. En realidad, Servando es el espejo deformante, pero reconocible, de algo que todos llevamos dentro".
El autor destaca que el aspecto más difícil durante el proceso de escritura de la novela fue lograr que "el ambiente decadente —esa mezcla de cansancio, de desorden interior, de abandono paulatino—, impregnase toda la novela". Ese propósito tuvo su inspiración en tres autores existencialistas que le han influido "decisivamente". Uno es Albert Camus "y su manera de mostrar cómo el mundo y las personas no siempre encajan". El segundo es Jean‑Paul Sartre, de quien tomó la idea de que "la realidad puede volverse extraña, casi viscosa, que todo aquello que siempre nos había parecido estable de repente se tambalea". Y el tercero es Samuel Beckett "con su forma de mostrar la espera, la repetición, la rutina y el desgaste".
También cita al escritor Juan Benet, exponente de novelista procedente del mundo de la ingeniería técnica. Aunque literatura e ingeniería "pueden parecer dos disciplinas antagónicas, en la práctica se complementan perfectamente en la escritura de una novela", asegura Ortiz. "El gran ejemplo de esta combinación es sin duda el de Juan Benet, ingeniero de caminos y uno de los escritores más influyentes en España en la segunda mitad del siglo XX".
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