Región conmocionada
Después de Maduro, ¿quién sigue? El aviso de Trump a América Latina con Cuba y México en el punto de mira
La operación en Venezuela envía un mensaje directo a los presidentes izquierdistas de México, Colombia y otros gobiernos bajo sospecha de Washington
Caracas se ha convertido en el espejo de América Latina. La intervención de Estados Unidos ha puesto el punto de mira en la región. La intervención de Estados Unidos, advertida desde hace meses por el presidente Donald Trump, ha puesto el punto de mira ahora en México, Colombia y otros vecinos regionales como Nicaragua o Cuba, que también han estado en la diana retórica de Trump. Cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar.
La intervención militar quirúrgica para derrocar al régimen de Nicolás Maduro, uno de los escenarios que barajaban los analistas, tomó por sorpresa a la comunidad internacional al producirse un 3 de enero, en plena resaca de Año Nuevo. Era uno de los escenarios que los analistas contemplaban para el segundo mandato del líder republicano.
Solo unos días después de llegar a la Casa Blanca, el 20 de febrero de 2025, Trump firmaba una orden ejecutiva para clasificar a varios cárteles latinoamericanos como organizaciones terroristas extranjeras. Estas órdenes ejecutivas han sido el paraguas legal de la Administración. El Tren de Aragua, Mara Salvatrucha (MS-13), cártel de Sinaloa, Cártel Jalisco Nueva Generación, cártel del Noreste (originalmente, Los Zetas), la Nueva Familia Michoacana, cártel del Golfo y «Cárteles Unidos». Unos meses después incluiría al Cártel de los Soles, con presencia en Venezuela. Estas órdenes ejecutivas han sido el paraguas legal de la Administración para intervenir en Caracas.
«Aunque el detenido es Nicolás Maduro, los destinatarios de este contundente mensaje son otros líderes regionales», según el analista Víctor Antonio Hernández, director del Instituto Latinoamericano de Estudios Estratégicos, con sede en la Ciudad de México. «Los destinatarios de este mensaje son Gustavo Petro y Claudia Sheinbaum, a quienes el gobierno estadounidense considera por igual representantes de narco gobiernos». «Y tienen dos opciones, o cooperar sin chistar con el imperio, o ganarse un viaje todo pagado a una corte federal en Nueva York», escribía Hernández en su columna en El Universal.
A pesar de que los cárteles con base en México son los más numerosos en la lista negra de la Casa Blanca, el tono con su vecino del sur es más diplomático. El trato con México ha sido más amable, cordial o incluso diplomático.
De hecho, la mayoría de las veces que Trump se ha referido a una intervención militar en territorio mexicano lo ha hecho como un ofrecimiento de «ayuda» a la presidenta Claudia Sheinbaum. Una ayuda que siempre ha sido rechazada. «Ayuda» que ella siempre ha rechazado amablemente. Hay varias diferencias notables entre México y Venezuela. En primer lugar, Trump quería quitar al presidente Nicolás Maduro, mientras que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, le cae bien. «Es una mujer maravillosa», dijo hace unos meses Trump.
En segundo lugar, Estados Unidos y México son socios comerciales prioritarios. A pesar de las tensiones arancelarias y dialécticas, hay buen entendimiento y sintonía entre ambos países. En septiembre, Marco Rubio estuvo en la Ciudad de México y la comunicación entre ambas administraciones es permanente y fluida. En 2026, México, Estados Unidos y Canadá serán coanfitriones del Mundial de Fútbol; la atención global estará puesta durante algunas semanas en América del Norte. Quizá no sea el contexto más apropiado para una intervención militar. O sí.
«Algo habrá que hacer con México», volvió a decir Trump el sábado, reavivando las tensiones entre ambos países. Lo que sí podrían darse son operaciones puntuales, las conocidas como operaciones «quirúrgicas» de la CIA, con el conocimiento y consentimiento previo de Sheinbaum.
En Colombia también están tomando nota del devenir de Nicolás Maduro. Gustavo Petro ha sido objeto de nuevas amenazas. El presidente colombiano, que ha sido abiertamente hostil con Trump, fue objeto de una nueva advertencia. «Tiene fábricas donde hace cocaína», denunció Trump en la rueda de prensa en Mar-a-Lago posterior a la detención de Maduro. «(Petro) está haciendo cocaína y la están enviando a Estados Unidos». «Así que tiene que cuidar su trasero», dijo Trump el sábado.
Sin embargo, el calendario electoral puede jugar a favor de Petro. El mandato del presidente colombiano está próximo a su fin y las elecciones presidenciales se celebrarán en junio de este año. Al menos en esta ocasión, Petro no puede presentarse a la reelección. Aunque pueda descartarse una intervención militar similar a la de Caracas, no se puede desechar la idea de que Washington influya en favor de la candidata conservadora Vicky Dávila.
Con la excepción de Oriente Medio y la guerra en Ucrania, Trump se ha propuesto blindar su patio trasero en este segundo mandato. Por eso eligió al exsenador Marco Rubio como secretario de Estado, de origen cubano y perfectamente bilingüe. La operación «Resolución Absoluta» para detener a Maduro es un renacimiento de la antigua consigna de política exterior estadounidense «América para los americanos», formulada por el presidente James Monroe. El mensaje de Trump es inequívoco: cooperar y cortar los vínculos con los narcos o responder ante una corte federal en Estados Unidos.