Teherán
Irán pierde capacidad nuclear, pero conserva el elemento decisivo para una bomba
Aunque los ataques han destruido infraestructuras clave y diezmado a la élite científica, Teherán conserva 440 kilos de uranio enriquecido al 60%
Estados Unidos e Israel han logrado alejar la capacidad de Irán para fabricar una bomba atómica mediante sus recientes ataques contra objetivos nucleares y balísticos. Sin embargo, esta ofensiva no ha conseguido el control sobre las reservas de uranio altamente enriquecido del país, un elemento que resulta crucial para cualquier negociación futura entre Washington y Teherán. El presidente estadounidense, Donald Trump, sostiene haber desatado la guerra el pasado 28 de febrero bajo la premisa de que Irán desarrolla armamento atómico, acusación que Teherán niega tajantemente mientras el mandatario republicano promete que nunca permitirá que dicha nación posea un arma nuclear.
Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha vinculado estas acciones con la guerra anterior de 12 días en junio de 2025, asegurando que también buscaba erradicar el programa nuclear iraní. No obstante, fuentes diplomáticas europeas bajo anonimato mantienen la prudencia, recordando que tras los ataques de 2025 se habló de un retroceso de años que luego fue revisado a solo meses. En contraste, una fuente diplomática israelí aseguró a la AFP que Irán ya no es el "estado umbral" que solía ser, perdiendo la capacidad técnica y los recursos para desarrollar un arma rápidamente debido a la eliminación de científicos, funcionarios y la destrucción de centros de datos en universidades.
Spencer Faragasso, del Institute for Science and International Security, coincide en que el conflicto ha golpeado sustancialmente el programa nuclear, señalando que se requerirá una cantidad importante de tiempo, inversión y recursos para reconstruir la capacidad perdida. Sin embargo, el experto advierte que los avances logrados en el conflicto no son permanentes, ya que Irán todavía posee una cantidad significativa de uranio enriquecido al 60%, muy cerca del 90% necesario para una bomba, además de reservas al 20%. Antes de los ataques de junio pasado, el OIEA estimaba que Irán tenía 440 kilos de uranio al 60%, superando con creces los límites del acuerdo de 2015 que colapsó tras la retirada de EE. UU.
Actualmente, se desconoce el paradero exacto de este material debido a la negativa de Irán de permitir el acceso a los inspectores del OIEA a los sitios bombardeados, pese a la insistencia de su director, Rafael Grossi. Se cree que una parte considerable de la reserva de uranio altamente enriquecido está resguardada en túneles; específicamente, Faragasso indica que al menos 220 kilos estarían en el complejo subterráneo de Isfahán, en el centro del país. Sobre la otra mitad de la reserva, las sospechas apuntan a que podría estar enterrada bajo los escombros de la instalación de Fordow, donde se producían grandes cantidades antes de la guerra de 2025.
Ante esta incertidumbre, solo una inspección independiente podría aclarar las dudas, planteando el dilema de cómo extraer ese uranio del territorio iraní en un eventual acuerdo. Rusia intervino este lunes manifestando, a través del portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, que el presidente Vladimir Putin está dispuesto a aceptar el uranio enriquecido iraní como parte de un posible pacto de paz entre Washington y Teherán. Esta propuesta ha sido presentada en contactos con Estados Unidos y otros países de la región, buscando una salida diplomática a la permanencia del material nuclear en suelo persa.
Sin embargo, la opción rusa resulta inaceptable para las potencias europeas debido a la guerra que Moscú mantiene contra Ucrania desde hace más de cuatro años. Cabe destacar que Rusia y Teherán ya cooperan en materia nuclear a través de la planta de Bushehr, operada con fines civiles. En conclusión, expertos como Danny Orbach, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, explican que aunque los iraníes han perdido la capacidad actual de enriquecer uranio y no pueden construir una bomba en este momento, todavía conservan el material ya enriquecido, que representa el componente más difícil de obtener en la carrera nuclear.