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Guerra en Ucrania

Meloni confirma su apoyo a Ucrania: "Una Europa fracturada sería un regalo para Moscú"

El director ejecutivo de ENI, la principal empresa de energía italiana, defiende que la UE "no puede permitirse la prohibición total del gas ruso" prevista para el año que viene

El día después de los inesperados ataques del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, hasta ahora socia preferente de Washington en la Unión Europea, la mandataria italiana recibió en Roma al presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski. Una reunión en la que la jefa del Gobierno italiano reiteró su apoyo incondicional a Kiev porque "un Occidente dividido y una Europa fracturada serían un regalo para Moscú".

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La visita de Zelenski a Italia forma parte de la gira diplomática que el presidente ucraniano está realizando por varios países europeos para firmar acuerdos bilaterales y recabar apoyo para la causa ucraniana, que parece haber desaparecido de la agenda internacional a raíz del ataque de Estados Unidos e Israel a Irán. La mandataria italiana confirmó que ambos líderes compartían su preocupación por la crisis en Oriente Medio y deseó que se puedan reanudar pronto las negociaciones de paz. "Los esfuerzos diplomáticos requieren la participación de Europa. Italia tiene la intención de hacer lo que le corresponde", dijo Meloni en una declaración conjunta con Zelenski sin preguntas.

"Más defensas antiaéreas"

Ante la primera ministra, el mandatario ucraniano reclamó la producción de más defensas antiaéreas y el desbloqueo de un paquete de ayuda europeo de 90.000 millones de euros, una petición que llega tras la reciente derrota electoral del primer ministro de Hungría, Viktor Orban, que lo bloqueó. "Ahora mismo en los cielos de Ucrania hay nuevos 'Shahed' (drones suicidas ruso-iraníes), sufrimos ataques masivos y necesitamos absolutamente nuevos sistemas de defensa antiaérea. Para nosotros son vitales", insistió Zelenski.

Meloni, por su parte, reivindicó el apoyo de Italia y de Europa a Kiev porque, dijo, "es un deber moral y una necesidad estratégica; la seguridad de Europa también está en juego". La primera ministra celebró asimismo el próximo vigésimo paquete de sanciones de la UE como "un paso importante para reducir aún más las entradas que alimentan a la máquina bélica rusa".

Roma ha aprobado 12 paquetes de ayuda militar a Ucrania desde 2022 y la intención de la jefa del Gobierno italiano es fortalecer ese apoyo a través de la cooperación con Kiev en materia de tecnología militar. "Italia está muy interesada en desarrollar la producción conjunta en el sector de los drones, un sector en el que Ucrania se ha convertido en una nación líder", anunció la primera ministra.

La colaboración se engloba en la estrategia que está llevando a cabo Ucrania para desarrollar con sus socios europeos proyectos tecnológicos para interceptar drones kamikazes rusos o atacar objetivos enemigos sin intervención humana. Desde la invasión rusa de Ucrania, Meloni siempre ha mostrado su apoyo incondicional a Kiev, defendiendo una "paz justa y duradera" como la única vía posible para poner fin a la guerra. Sin embargo, la crisis energética desatada tras el cierre del estrecho de Ormuz, como consecuencia del conflicto en Irán, ha encendido todas las alarmas sobre posibles problemas de suministros a corto plazo y ha abierto la puerta a la posibilidad de levantar el bloqueo a las importaciones de energía rusa.

El gas ruso

"Creo que es necesario suspender la prohibición que entrará en vigor el 1 de enero de 2027 sobre los 20.000 millones de metros cúbicos procedentes de Rusia", sugirió esta semana Claudio Descalzi, director ejecutivo de ENI, la principal compañía energética italiana. Para Descalzi -a quien el Gobierno acaba de confirmar para un quinto mandato consecutivo- Europa no puede permitirse la prohibición total del gas ruso, prevista por la Comisión Europea para el próximo año, porque el gas es crucial para mantener el equilibrio del sistema, "a diferencia de las energías renovables e incluso la nuclear, de las que carecemos". "Necesitamos gas y debemos ser conscientes de ello", añadió.

Con el inicio de la invasión rusa, Italia cerró el grifo al gas ruso, que representaba aproximadamente el 40% de la demanda. Para sustituirlo, Roma incrementó las importaciones desde Argelia e invirtió en nuevas plantas de regasificación. Más de un tercio de la demanda se cubre ahora con importaciones por barco procedentes principalmente de Estados Unidos y de Qatar, pero el bloqueo del estrecho de Ormuz está poniendo en riesgo la sostenibilidad energética.

Para la primera ministra italiana, en cambio, la solución no pasa necesariamente por abrir de nuevo las puertas al gas ruso, sino por suspender de forma temporal el Pacto de Estabilidad de la UE en el caso de que la crisis en Oriente Medio se agrave. "Descalzi es un profesional del sector, entiendo su punto de vista, pero espero que cuando surja el problema, podamos haber alcanzado la paz en Ucrania".

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