Venezuela
Trump y Delcy buscan acuerdos para rescatar la economía venezolana
La Bolsa de Caracas refleja optimismo tras los anuncios de inversión y perspectivas en la nueva era post Maduro
La industria petrolera venezolana sigue atrapada en una profunda crisis estructural que la mantiene lejos de su potencial histórico. A pesar de la abundancia de crudo, aunque principalmente de tipo extrapesado y difícil de refinar, con unas reservas estimadas en alrededor de 303.000 millones de barriles –cerca del 17% del total mundial—, la producción y la infraestructura operativa permanecen severamente deterioradas tras años de falta de inversión, sanciones y mala gestión estatal.
En su mejor momento, la industria superó la producción de 3 millones de barriles diarios en promedio en 1999. En 2013, cuando murió Hugo Chávez, la producción iba por 2,7 millones al mes; y en 2020 tocó su punto más bajo, completando poco más de 400 mil barriles. Ese año, Delcy Rodríguez, la ahora presidenta interina, asumió la cartera de Economía y en 2024 pasó a controlar el Ministerio de Hidrocarburos. A comienzos de 2025, la producción nacional de crudo roza el millón de barriles.
Pero la industria nacional, con Petróleos de Venezuela como su núcleo, sobrevive a años de fallas de gestión, numerosos casos de millonaria corrupción, desinversión y el impacto de las sanciones internacionales impuestas al sector por Estados Unidos en 2019. Además, hasta ahora ha tenido clara su prioridad comercial. Las exportaciones petroleras de Venezuela durante noviembre de 2025 alcanzaron un volumen de 921.667 barriles diarios, de los cuales 81% fueron para China, 14% para los Estados Unidos (128.000 barriles a través de Chevron), y el restante 5% a otros destinos que incluye a Cuba, que recibió 24.000 barriles.
Ahora se habla de recuperación acelerada, luego de la captura de Nicolás Maduro, con afirmaciones que deberán atender el estado de la infraestructura, uno de los principales cuellos de botella. Las grandes refinerías, como la de Amuay y Cardón en el complejo de Paraguaná, operan con capacidad reducida por fallas técnicas y falta de repuestos. La industria de mejoramiento de crudo de la Faja del Orinoco, esencial para procesar los pesados y extrapesados que predominan en el país, también presenta parálisis operativa y cierres puntuales de pozos por incapacidad de exportar o almacenar producción.
El panorama no es más alentador en materia de actividad de pozos y campos: no existen cifras públicas consistentes sobre pozos activos –se asume que algunos cerraron en las últimas semanas por el bloqueo al zarpe de barcos sancionados–, y la baja presencia de equipos de perforación sugiere niveles ínfimos de inversión en exploración y mantenimiento.
Firmas internacionales
El principal actor estatal sigue siendo la petrolera Petróleos de Venezuela (PDVSA), que controla prácticamente toda la cadena productiva. Pero en el país hay presencia de firmas internacionales, incluyendo las occidentales que operan con licencias norteamericanas. Allí están la estadounidense Chevron (que produce 135.000 barriles diarios), por ejemplo, o las europeas Eni y Repsol –que principalmente explotan gas, un sector no sancionado.
En 2025 la Administración Trump eliminó la licencia general 41, habilitada por su antecesor, reduciendo drásticamente la importación de diluyentes para el mejoramiento de crudos de la Faja del Orinoco. Entonces, el promedio de barriles mensuales de tales productos enviados a Venezuela alcanzó apenas 7.000, según el Departamento de Energía de EEUU. PDVSA complementó con importaciones desde Irán y Rusia, que ahora han quedado en entredicho.
Delcy Rodríguez no solo abre caminos con Washington y su anuncio de un acuerdo petrolero por 2.000 millones de dólares entre ambos países. Las embajadas en Venezuela de otros países han comenzado a organizar visitas de representantes de compañías de sus naciones, a partir de la próxima semana, reportó Reuters. Las conversaciones girarán sobre acuerdos pero también sobre inversiones en infraestructura.
Ello incluye lo necesario para el sistema eléctrico nacional, que no puede soportar ni siquiera el disminuido consumo nacional. En Venezuela hay apagones a diario, aun con el sector industrial empequeñecido. Una reactivación económica importante requeriría energía que la soporte.
Acuerdos con EE UU
Donald Trump anunció que con Venezuela se han alcanzado acuerdos para invertir en el área, y Delcy Rodríguez lo ha confirmado al tiempo que ha anunciado que impulsará una nueva ley de energía eléctrica, en un paquete que incluye otras de minería y de comercio exterior.
Los anuncios de inversiones norteamericanas y nuevas perspectivas post Nicolás Maduro, por su parte, han disparado las acciones en la Bolsa de Valores de Caracas, donde el viernes se vio un comportamiento inédito en 25 años –los mismos que ha gobernado el chavismo. La jornada cerró con 28 acciones al alza, dos estables y ninguna cayendo, con un aumento promedio de casi 170%. Asimismo, comienzan a conocerse posibles escenarios de reestructuración de la deuda venezolana, con inversionistas dispuestos a renegociar bonos en cesación de pagos desde hace un lustro, según Bloomberg.