
Washington
Trump insta a los iraníes a tomar el poder para echar a los ayatolás
Justifica la ofensiva como respuesta a décadas de ataques y acusa a Teherán de sostener milicias y atentados en la región
En plena madrugada, vistiendo una gorra con las letras USA y con un video previamente grabado para redes sociales, así anunciaba Donald Trump el inicio de los ataques contra Irán junto a Israel. «Hace poco tiempo, el ejército de Estados Unidos comenzó operaciones de combate de gran envergadura», dijo, «para evitar que esta dictadura radical y perversa amenace a Estados Unidos y nuestros intereses fundamentales de seguridad nacional». En su mensaje de unos ocho minutos, el mandatario describió la ofensiva con dos términos: «masiva» y «continua». El anuncio llegaba mientras, sobre el terreno, se confirmaban impactos de misiles en distintos puntos de Irán y se activaban las alertas en toda la región.
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El ataque ha sido bautizado por el Pentágono con el nombre de Operation Epic Fury (Operación Furia Épica), y el mandatario ha prometido que, en su intervención, EE. UU. iba «a destruir sus misiles», porque a pesar del bombardeo estadounidense que se lanzó en junio, Teherán había seguido trabajando para reconstruir su programa nuclear. Trump, que durante su intervención también vinculó la ofensiva al desarrollo iraní de misiles de largo alcance, ha hecho hincapié en que, para este país, y sobre todo para él, siempre ha sido una prioridad «que este régimen terrorista nunca pueda tener un arma nuclear».
Las actividades amenazantes de Irán, «ponen en peligro directo a EE. UU., a nuestras tropas, a nuestras bases en el extranjero y a nuestros aliados en todo el mundo», agregó el mandatario en la madrugada del sábado, «durante 47 años, el régimen iraní ha gritado ¡Muerte a Estados Unidos!, y ha librado una campaña interminable de derramamiento de sangre y asesinatos en masa» contra este país, afirmó. En esta misma línea, Trump señaló el papel de Irán en conflictos indirectos y acusó a Teherán de armar, entrenar y financiar las milicias en la región, presentándolo como el eje de una amenaza que va más allá de Israel.
En su discurso, el presidente también ha llamado a la rebelión del pueblo iraní, invitándolos a tomar las riendas de su país, en una oportunidad única «en generaciones», ha dicho, asegurando que ha llegado «su hora de la libertad». Según Trump, los ciudadanos de Irán han pedido ayuda a EE. UU. durante años, pero ningún presidente se la había dado hasta ahora, «Estados Unidos los respalda con una fuerza abrumadora y devastadora. Ahora es el momento de tomar el control de su destino y desatar el futuro próspero y glorioso que está al alcance de su mano. Es el momento de actuar, no lo dejen pasar», aseguraba el mandatario, presionando desde el exterior un cambio de poder desde dentro.
Trump ha prometido «destruir sus misiles», y que su armada será «totalmente aniquilada». El republicano ha instado a la Guardia Revolucionaria Islámica a que depongan las armas, prometiéndoles inmunidad, y ha reconocido que podrían perderse «las vidas de valientes héroes estadounidenses y que tengamos bajas», algo que «suele ocurrir en la guerra. Pero no lo hacemos por ahora, lo hacemos por el futuro». En su mensaje también ha advertido a la población civil que se mantenga en refugio, que no salgan de sus casas durante los bombardeos.
Trump ha hecho un repaso de los ataques cometidos por Irán, como la toma de rehenes en la embajada estadounidense en Teherán, o el atentado en Beirut en 1983 que acabó con la vida de 241 marines, además, ha acusado al régimen iraní de conocer «y probablemente participar» en el ataque del USS Cole en 2000, y ha mencionado las cientos de bajas y mutilaciones que las fuerzas iraníes causaron en Irak. «Ha sido un terror masivo, y no lo vamos a tolerar más», aseguraba, justificando la ofensiva como una respuesta a décadas de agresiones que se han ido acumulando.
Se trata del segundo ataque de EE. UU. contra Irán en menos de un año, y a diferencia de la ofensiva de junio, esta vez se espera que los bombardeos duren varios días, según confirmó a la agencia Reuters un funcionario estadounidense. A este ataque de hace ocho meses, la llamada `Operación Martillo de Medianoche´, también se ha referido Trump en su discurso, recordando que con él les «advertimos que no reanudaran nunca su maliciosa búsqueda de armas nucleares y tratamos repetidamente de llegar a un acuerdo. Lo intentamos», pero se negaron, ha dicho, «han rechazado todas las oportunidades de renunciar a sus ambiciones nucleares, y ya no podemos soportarlo más».
La escalada militar llega tras el fracaso de varios intentos de negociación con la cuestión nuclear como protagonista. Trump ha estado monitoreando los ataques desde su mansión en Mar-a-Lago (Florida), mientras que en Washington crecen las críticas porque la decisión se tomó de manera unilateral, sin la aprobación del Congreso y sin compartir «ninguna información real ni inteligencia» antes de los ataques, según ha confirmado un demócrata de alto rango a CNN.
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