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Trump lanza el "Escudo de las Américas", una coalición militar de 10 países latinoamericanos contra el narco pero sin México
La iniciativa de seguridad nace en Miami con las destacadas ausencias de México, Colombia, Brasil, Venezuela y Perú
Miami se confirmó como «la capital de Latinoamérica» con la reunión que este sábado encabezó el presidente estadounidense Donald Trump junto a más de una decena de presidentes de la región para lanzar oficialmente el llamado «Escudo de las Américas», una nueva iniciativa de cooperación política, militar y estratégica en el continente.
El encuentro, celebrado en el complejo Trump National Doral, reunió a once presidentes, una primera ministra y un presidente electo (Chile). El objetivo declarado por Washington es coordinar esfuerzos regionales para combatir el narcotráfico, el crimen organizado transnacional, la migración irregular y, al mismo tiempo, reforzar la influencia de Estados Unidos en América Latina frente a la creciente presencia económica y política de China.
Durante su discurso inaugural, Trump presentó la iniciativa como una nueva coalición hemisférica destinada a enfrentar amenazas que, según su administración, afectan la seguridad y la estabilidad del continente. Presentó la Coalición Contra los Cárteles en América (CCCA), concebida como el principal componente operativo, que prevé ampliar la cooperación militar, policial y de inteligencia entre los países participantes, así como coordinar operaciones conjuntas contra organizaciones criminales.
«Así como formamos una coalición para erradicar a ISIS en el Medio Oriente, ahora debemos hacer lo mismo para erradicar a los cárteles en casa», declaró Trump. «Vamos a ir más duro» contra ellos, dijo. A su juicio, «desatar el poderío militar» es «la única manera» de derrotar a los carteles.
México no participó en la cumbre, pese a ser uno de los países más directamente afectados por el narcotráfico. Sin mencionar a su presidenta Claudia Sheinbaum, Trump aseguró que los cárteles han adquirido un poder excesivo y reiteró su intención de enfrentarlos con mayor contundencia. «Tenemos que eliminarlos por completo, se están apoderando de ese país. Los cárteles gobiernan México».
Su discurso mantuvo la dimensión militar en todo momento. «Durante décadas, los líderes de esta región han permitido que grandes extensiones de territorio en el hemisferio occidental caigan bajo control directo de las pandillas transnacionales, que se apoderaron de áreas de sus países. No vamos a permitir que eso suceda. La única forma de derrotar a estos enemigos es desatando el poder de nuestros ejércitos. Tenemos que usar nuestro ejército. Ustedes tienen que usar el suyo».
El Escudo de las Américas forma parte de una estrategia más amplia de política exterior de la administración Trump, la «doctrina Donroe», que ha situado a América Latina como una prioridad dentro de su Estrategia de Seguridad Nacional. Así lo recordó el secretario de Estado, Marco Rubio, al confirmar, hablando en español, que la Casa Blanca ha mirado al sur del continente por primera vez en décadas.
Por su parte, el presidente boliviano Rodrigo Paz defendió la cooperación regional con Estados Unidos. «Bolivia tiene una nueva oportunidad para avanzar», afirmó durante actividades previas al encuentro. «Se trata de cooperación y crecimiento».
La reunión, sin embargo, también puso de manifiesto divisiones dentro de la región. Países como México, Brasil y Colombia no participaron, aunque Washington mantiene relaciones diplomáticas y cooperación bilateral con esos gobiernos. Pese a esas ausencias, la Casa Blanca presentó la cumbre como el punto de partida de un bloque hemisférico que podría ampliarse en el futuro con nuevos socios.
En el plano económico, el Escudo de las Américas también contempla la creación de mecanismos de cooperación destinados a impulsar proyectos de infraestructura y desarrollo en el continente. Entre las propuestas discutidas figura la creación de un fondo de inversión regional destinado a financiar obras como puertos, carreteras, redes eléctricas y telecomunicaciones, concebidas en parte como alternativa a la financiación proveniente de China.
Durante su intervención, Trump abordó también otros temas regionales que han marcado la agenda diplomática reciente de Washington, entre ellos la situación en Venezuela y Cuba. Confirmó que su administración ha reconocido formalmente y «legalmente» al gobierno de Delcy Rodríguez, con quien restableció relaciones diplomáticas esta semana. «Estamos consiguiendo una transformación histórica en Venezuela», aseguró.
Sobre Cuba dijo que la isla está «al final del camino», refiriéndose a su crisis económica y energética. «Quieren negociar, y están negociando con Marco (Rubio) y conmigo y con algunos otros».
La cumbre contó con la presencia de los presidentes de Argentina, Javier Milei; El Salvador, Nayib Bukele; Ecuador, Daniel Noboa; Costa Rica, Rodrigo Chaves; Panamá, José Raúl Mulino; Paraguay, Santiago Peña; Honduras, Nasry Asfura; Guyana, Irfaan Ali; Bolivia, Rodrigo Paz; y República Dominicana, Luis Abinader. También participó la primera ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar, así como el presidente electo de Chile, José Antonio Kast.
La Cumbre fue breve, y apenas terminó el acto central Trump abandonó el lugar para asistir a un acto militar en Delaware.