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Carmen Lomana confirma que el cuello “cuqui” es la tendencia más inesperada (y elegante) de 2026

La socialite rescata el cuello lencero de encaje —lo que ella define como “cuky”— y demuestra que lo romántico puede ser sofisticado si se equilibra con negro rotundo y accesorios con carácter

El look de Carmen Lomana.
El look de Carmen Lomana.Instagram @carmen_lomana

Cuando una tendencia necesita validación generacional y estética, aparece Carmen Lomana. Esta vez lo ha hecho reivindicando algo que muchas no veían venir: el regreso del cuello lencero de encaje. “Vuelta tendencia de cuellos de lencería y encaje. Es muy cuky”, escribía en redes. Y esa palabra, lejos de ser trivial, es la clave del look.

Porque “cuqui” —forma coloquial derivada de “cuco/a”, utilizada para describir algo mono o adorable— no implica infantilizar el estilismo. En manos de Carmen Lomana, significa romanticismo controlado, dulzura medida y estética con intención.

El cuello lencero que transforma una chaqueta clásica

La pieza protagonista es una chaqueta negra estructurada con doble botonadura dorada y bolsillos frontales, un diseño que remite a códigos clásicos casi militares. Sin embargo, lo que cambia por completo la lectura del conjunto es el gran cuello bicolor con acabado de encaje en gris claro que enmarca el escote.

Este tipo de cuello, tradicionalmente vinculado a blusas victorianas o uniformes antiguos, regresa en 2026 reinterpretado sobre prendas más arquitectónicas. En este caso, el contraste entre la rigidez de la chaqueta y la delicadeza del encaje genera tensión estética. Y esa tensión es sofisticación.

El cuello ilumina el rostro, aporta dimensión visual y suaviza la contundencia del negro. Es romántico, sí. Pero no ingenuo. Es estratégico.

Total black como base de equilibrio

Para evitar que el look derive hacia lo excesivamente dulce, Carmen Lomana construye una base sobria. Leggings negros ajustados que estilizan la figura y salones de tacón medio con pulsera al tobillo completan una silueta limpia y alargada.

El negro actúa como lienzo neutro. Permite que el detalle “cuqui” destaque sin saturar el conjunto. Además, la botonadura dorada refuerza ese aire clásico que caracteriza el armario de la socialité: prendas bien cortadas, referencias aristocráticas y equilibrio entre tradición y actualidad. Aquí no hay improvisación. Hay fórmula.

El bolso rojo que rompe el relato romántico

Si el cuello introduce dulzura, el bolso introduce poder. Un diseño estructurado en piel roja con herrajes dorados se convierte en el único punto de color del estilismo. Y ese gesto lo cambia todo.

El rojo no solo aporta contraste visual. Introduce carácter, decisión y modernidad. Evita que el conjunto quede atrapado en una narrativa excesivamente nostálgica. Es el contrapunto perfecto al encaje.

Ese equilibrio entre lo romántico y lo contundente es lo que convierte el look en algo más que una simple tendencia viral.

“Cuqui”, pero sofisticado

Lo interesante no es solo que el cuello lencero vuelva. Es cómo se lleva. En pasarela ya hemos visto el regreso de cuellos babero, encajes y referencias históricas mezcladas con siluetas contemporáneas. Carmen Lomana adapta esa corriente al día a día urbano sin caer en el disfraz.

Cuando ella dice que es “cuky”, está reivindicando una estética que muchas asocian a lo infantil y demostrando que, bien ejecutada, puede ser refinada. El secreto está en la proporción: una pieza protagonista, una base neutra y un accesorio que aporte tensión.

En un momento en el que la moda oscila entre el minimalismo extremo y el exceso maximalista, este estilismo se sitúa en un punto intermedio inteligente. Romántico, sí. Pero con estructura. Delicado, pero con presencia.

Porque si algo demuestra Carmen Lomana es que las tendencias no tienen edad ni prejuicios. Tienen intención. Y el cuello “cuqui”, bien combinado, puede convertirse en el detalle más elegante —y menos esperado— de la temporada.