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Casas reales

Máxima de Holanda se pasa al look más cañero de los Juegos de Invierno: pantalones de piel y jersey para una noche olímpica

La Reina Máxima sorprende en una celebración nocturna de los Juegos Olímpicos de Invierno Milano-Cortina 2026 con uno de sus estilismos más atrevidos. Pantalones de piel, jersey cómodo y actitud relajada para una noche de música, celebración y espíritu olímpico

Máxima de Holanda en los Juegos Olímpicos de Invierno. GTRES

Si algo ha demostrado Máxima de Holanda a lo largo de los años es que sabe leer perfectamente el contexto. Y en esta ocasión, en plena noche olímpica en Milán, la soberana neerlandesa ha dejado a un lado cualquier código institucional para apostar por un look mucho más cañero, inesperado y muy actual.

Durante una de las celebraciones del equipo neerlandés en la TeamNL House, Máxima se dejó ver disfrutando del ambiente festivo, rodeada de deportistas, música en directo y un público entregado. Un escenario nocturno donde el protocolo desaparece y la moda se vuelve más personal, más libre y mucho más expresiva.

Pantalones de piel: la pieza que lo cambia todo

El eje del look son unos pantalones de piel en color oscuro, una elección poco habitual en la agenda real, pero absolutamente coherente con el contexto. Ajustados, con caída recta y un punto rock, aportan carácter inmediato al estilismo y lo alejan por completo de cualquier lectura clásica.

Máxima de Holanda.Gtres

La piel introduce una estética nocturna, urbana y contundente, demostrando que Máxima no tiene miedo a arriesgar cuando el momento lo permite. Es una prenda que marca territorio y que convierte el look en uno de los más comentados de su presencia olímpica.

Jersey cómodo y contraste de texturas

Para equilibrar la fuerza de los pantalones de piel, la Reina opta por un jersey sencillo, de líneas limpias y corte relajado. Una combinación inteligente que rebaja la intensidad del conjunto sin restarle personalidad. El contraste entre la piel y el punto crea un estilismo moderno, actual y perfectamente adaptado a una noche larga de celebración.

Máxima de Holanda.Gtres

El look se completa con un pañuelo naranja, color emblemático de los Países Bajos, que actúa como guiño nacional y aporta luz al conjunto. Un detalle clave que conecta moda y mensaje sin necesidad de uniformes oficiales.

Un estilismo pensado para disfrutar (no para posar)

Las imágenes de la noche muestran a una Reina Máxima de Holanda sonriente, cercana y totalmente integrada en el ambiente. Nada de posados rígidos ni gestos estudiados: aquí hay espontaneidad, conversación, selfies y complicidad con los asistentes.

A su lado, Rey Guillermo Alejandro acompaña con un look deportivo y relajado, reforzando esa imagen de pareja real que disfruta del evento sin distancias ni solemnidad excesiva.

El lado más nocturno de la moda real

Este look confirma algo que cada vez vemos más claro: la moda real también tiene espacio para la noche, la música y los registros más informales. Máxima no busca deslumbrar con un vestido de gala, sino encajar en la energía del momento.

Los pantalones de piel, el jersey cómodo y el pañuelo naranja construyen un estilismo que podría funcionar perfectamente fuera del contexto olímpico: un concierto, una fiesta urbana o una noche especial. Y ahí está su fuerza.

Máxima y el poder de salirse del guion

Con este look cañero, la Reina Máxima vuelve a demostrar que su estilo no es solo elegante, sino también versátil y valiente. Sabe cuándo ser clásica y cuándo romper el molde, y esa capacidad de adaptación es lo que la convierte en un referente constante.

En una noche olímpica donde todo invitaba a celebrar, Máxima eligió disfrutar… y vestirse para ello.