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Los genios del futuro vienen de un pueblo al norte de Burgos llamado Espinosa

Hasta un centenar de niños desarrollan su potencial científico gracias a un proyecto multidisciplinar

  • Un grupo de alumnas de «Espiciencia» prepara diferentes suelos para comprobar cuáles generan más electricidad
    Un grupo de alumnas de «Espiciencia» prepara diferentes suelos para comprobar cuáles generan más electricidad /

    Bárbara de Aymerich

Burgos.

Tiempo de lectura 4 min.

08 de abril de 2019. 12:00h

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L. Magdaleno.  Burgos. 8/4/2019

El futuro viene de la mano de la ciencia y de todos aquellos que dominen esta materia. Tanto es así, que muchos de los genios del mañana llegarán desde un pequeño pueblo al norte de Burgos llamado Espinosa de los Monteros, donde un centenar de niños desarrollan todo su potencial desde la investigación, el juego y la colaboración.

Lo serán gracias al proyecto «Espiciencia», puesto en marcha hace ocho años por la profesora Bárbara de Aymerich, quien se mudó a este pequeño municipio y, a pesar de los escollos, consiguió sacar adelante una innovadora iniciativa para acercar la tecnología, ingeniería, arte y matemáticas a los más pequeños del medio rural.

«Empezamos con seis niños y ahora contamos con más de cien en las diferentes sesiones a lo largo de toda la semana», afirma a LA RAZÓN De Aymerich, quien apuesta por involucrar a los chavales en la ciencia «desde el minuto cero».

Las sesiones, de hora y media, se salen de la norma. Nada de cuadernos y libros aburridos, aquí la clave está en que «todo sea muy sensorial» y el trabajo centrado en proyectos del interés de los alumnos.

«Si partimos de sus intereses es todo más fácil y es un modo de que le vean una utilidad, un porqué a la ciencia», explica esta licenciada en Ciencias Químicas, quien se siente «muy orgullosa de lo que estamos haciendo».

La implicación de las familias también es muy importante en este proyecto. «Queremos que todo el mundo vea que sabe ciencia», asegura, y por ello buscan llamar la atención de los padres y madres para que sean partícipes de sus actividades. «Si se acompaña a los niños desde pequeños para que vayan familiarizándose con estas materias quizá se levanten vocaciones», añade De Aymerich.

Esa participación lleva a los progenitores a proponer, al igual que hacen sus hijos, algunos de los proyectos para que se trabaje sobre ellos. «Somos una auténtica comunidad cooperativa de aprendizaje», afirma.

Lluvia de premios

Así, presentarán diez de esas iniciativas a la V Feria de Ciencia y Tecnología de Castilla y León que se celebrará el 11 de mayo en Burgos. Algunos de ellos tratan sobre implantes cocleares, el cuerpo humano, astronáutica, pilas biológicas o la tabla periódica por su 150 aniversario.

El éxito de los pequeños de «Espiciencia» en esta cita -obtuvieron el primer puesto en tres de las cuatro ediciones anteriores- avala el buen trabajo que realizan tanto Bárbara de Aymerich como Joserra Oyanguren (imparte programación); Gabriel Benito (electricidad y electrónica) y Nerea Martínez en la docencia, y sus niños en la práctica.

Sin discriminar entre niños y niñas «porque aquí todos se apuntan a todo», esta iniciativa ha conseguido llevar su nombre por toda la Comunidad y sus pequeños llevarán la ciencia al siguiente nivel, desde Espinosa.

Preparando a la nueva generación para el empleo

«Queremos despertar habilidades para esos trabajos que todavía no existen y a los que nuestros alumnos se van a dedicar en un futuro inmediato», detalla Bárbara de Aymerich, quien afirma que es «vital» fomentar también el pensamiento crítico, la creatividad y el trabajo en equipo como cualidades fundamentales para la ciencia desde un pequeño municipio en el que se unen tecnología y naturaleza en el ocio de los pequeños espinosiegos.

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