Secundino Zuazo, el arquitecto de Nuevos Ministerios que le “coló” a Franco una hoz y un martillo gigantescos

Fue uno de los principales artífices del Madrid actual, también como urbanista, y un comunista convencido que se vio obligado al exilio y a la cárcel tras la Guerra Civil

En la imagen se pueden ver la hoz y el martillo en el complejo de Nuevos Ministerios
En la imagen se pueden ver la hoz y el martillo en el complejo de Nuevos Ministerios FOTO: La Razón (Custom Credit)

Secundino Zuazo es uno de los máximos exponentes del racionalismo arquitectónico en España y un gran urbanista, sin el cual sería difícil entender el Madrid actual. Formado en sus inicios en el estudio del gran Antonio Palacios, su trabajo fue poco a poco evolucionando desde cierto tradicionalismo e historicismo hacia una racionalismo depurado que vemos en muchos de sus edificios.

Aunque bilbaíno de nacimiento, estudio Arquitectura en Madrid y en esta ciudad desarrolló gran parte de su carrera. Fue durante la II República, de la mano de Indalecio Prieto, ministro de Obras públicas en 1930, cuando Zuazo pasó a ser uno de los artífices del crecimiento de Madrid, sobre todo a través de cuatro grandes planes: la creación de un enlace ferroviario subterráneo que uniese las líneas del sur y del norte de la ciudad: lo prolongación del paseo de la Castellana, cerrada hasta el momento por el Hipódromo Real, la construcción de un conjunto destinado a edificios ministeriales (Nuevos Ministerios) y la expansión territorial de Madrid, encerrada hasta entonces sobre sí misma por el ensanche de Castro, que incluía las rondas y la cuadrícula de los barrios de Salamanca, Retiro o Chamberí.

Previamente a esta gigantesco proyecto ya había llevado a cabo algunos edificios emblemáticos en Madrid, como la Casa de las Flores, en Hilarión Eslava, edificio que aún sigue estando entre los más destacados de la ciudad, o el Palacio de la Música, en la Gran Vía. Pero, si por algo es conocido hoy en día es por el complejo de los Nuevos Ministerios y la estación de ferrocarril (hoy de Cercanías y Metro) que alberga en su subsuelo.

Sin embargo, hay una vertiente de Secundino Zuazo quizás menos conocida que fue la de militante político comunista, uno de los motivos que le llevó a trabajar con el Gobierno frentepopulista de la II República. Así, fue cofundador de la Asociación de Amigos de la Unión Soviética el 11 de febrero de 1933 con el objetivo “de garantizar la veracidad de los relatos sobre la realidad de la Unión Soviética así como para dar a conocer los logros y la problemática del socialismo en la URSS, saliendo al paso de la propaganda adversa de los grupos conservadores y de la derecha”.

Mientras trabaja en el proyecto de los Nuevos Ministerios, iniciado precisamente durante la II República, estalla la Guerra Civil, lo que trunca definitivamente esa interesante trayectoria y se ve abocado al exilio en Francia. Al finalizar el conflicto, durante los primeros años del franquismo, el líder falangista Manuel Valdés Larrañaga instó a la Dirección General de Seguridad (DGS) a la apertura de un expediente de depuración contra él y, a su regreso a España, en 1940, fue recluido e inhabilitado temporalmente en Las Palmas de Gran Canaria hasta 1943.

Afortunadamente, pudo seguir trabajando y, aunque nunca dejó atrás su saber hacer, ya no volvió a recuperar el estilo que le llevó a construir la Casa de las Flores o los Nuevos Ministerios, que fueron finalizados ya durante el franquismo, pero no bajo su dirección.

Particular venganza

Sin embargo, y ahí es donde radicaría su particular venganza, los Nuevos Ministerios, aunque con algunas modificaciones, mantuvieron el diseño original de Zuazo que reservaba una sorpresa escondida, difícil de ver a ras de suelo, pero que ha llegado hasta nuestros días.

Basta ver en la actualidad cualquier foto de satélite de Madrid o asomarse a herramientas como Google Maps o Maps para comprobar que, si observamos el edificio de los Nuevos Ministerios, podemos ver una hoz y un martillo claramente, supuesto homenaje del arquitecto y urbanista al comunismo en el que militaba, aunque es cierto que él nunca lo confirmó.

Boceto de los Nuevos Ministerios en un dibujo del autor de la Revista Arquitectura de 1970
Boceto de los Nuevos Ministerios en un dibujo del autor de la Revista Arquitectura de 1970 FOTO: La Razón (Custom Credit)

Así, el edificio que da a la plaza de San Juan de la Cruz sería el extremo del martillo, el eje del edificio principal, paralelo al paseo de la Castellana, sería el mando del martillo y de la hoz, y la parte norte de los edificios que dan a Raimundo Fernández de Villaverde serían la hoz, en este caso cuadrada pues no hay una sola curva en toda el complejo.

Curiosamente, el edificio que une ambos “mangos”, en el centro del eje, es el utilizado en la serie de televisión “La Casa de Papel” como si fuese el Banco de España. Lo más curioso es que los ladrones de ficción entran a robar el oro del Banco de España, precisamente el mismo oro que España le entregó a la Unión Soviética y que nunca devolvieron. ¿Casualidad?

Secundino Zuazo pudo ver terminada su obra, ya ajena a él, y seguro que entre dientes no podría dejar de esbozar una sonrisa cada vez que pasase por la zona.

El 11 de febrero de 1946 es elegido académico de la de Bellas Artes de San Fernando. De este periodo es su proyecto de construcción entre 1948 y 1949 de las viviendas para empleados de la EMT en los números 292-300 del paseo de la Castellana (justo enfrente del complejo Cuatro Torres en la Castellana también) o la colonia San Cristóbal, también conocida como «Las Ochocientas» (viviendas). Falleció en Madrid en julio de 1971.