Las faltas de ortografía no penalizarán a los alumnos con dislexia en la Evau de Madrid

Tampoco se tendrán en cuenta los tachones ni una extensión menor en las respuestas de examen

Varios estudiantes repasan antes del inicio de la Evaluación para el Acceso a la Universidad en la Comunidad de Madrid (EvAU)
Varios estudiantes repasan antes del inicio de la Evaluación para el Acceso a la Universidad en la Comunidad de Madrid (EvAU) FOTO: Juan Carlos Hidalgo EFE

Los alumnos con dislexia tendrán este año menos dificultades para enfrentarse a la prueba de acceso a la universidad en Madrid, que se celebrará en convocatoria ordinaria del 6 al 9 de junio y, en extraordinaria, del 5 y el 7 de julio. Y es que la Comunidad de Madrid tiene previsto aplicar una serie de medidas y adaptaciones para garantizar la equidad en la educación de los estudiantes que requieren una atención específica y diferente a la ordinaria.

Así, una resolución de la Consejería de Educación, Universidades, Ciencia y Portavocía del Gobierno prevé que se preserve, en todo momento, el anonimato de estos alumnos. ¿Pero cómo distinguirá el profesor que forme parte de un tribunal que el examen que está corrigiendo es de un niño disléxico? Está previsto que se utilicen señaladores en las hojas de examen (pegatinas, gomets...) o cualquier otro método que las universidades estimen adecuado para su identificación.

Durante el examen, se deberá facilitar papel extra al alumno para realizar la prueba, ya que, en muchos casos, «el tamaño de la letra es grande y la direccionalidad es irregular», expone la resolución. Además, si es necesario, se podrá solicitar la lectura de las preguntas por los vocales del tribunal. Incluso se recomienda que se utilice un determinado tipo de letra, como la OpenDyslexic, la Comic Sans o la Arial, con las dimensiones y los espaciados que se determinen más adecuados para facilitar la lectura al alumno.

A la hora de corregir el examen, se tendrá en cuenta el contenido, básicamente y «no se penalizará la extensión menor de lo habitual en las respuestas ni una presentación fuera de lo usual (dirección irregular de la escritura, tachones, diferentes tamaños de la letra...)», expone la resolución de la Consejería.

Tampoco se penalizarán las faltas de ortografía o sintaxis asociadas a errores ortográficos o de expresión escritas más comunes a la dislexia. De hecho, la disposición incluye una guía de errores ortográficos a tener en cuenta para que sirva de orientación al profesor a la hora de corregir el examen. Para el resto de errores de ortografía o puntuación se establecerá un 50% respecto del resto de alumnos ordinarios.

Aquellos alumnos que se encuentren en estas circunstancias deberán solicitar las medidas en el centro en el que hayan cursado sus estudios y tendrán que acreditar el certificado médico que diagnostique la dislexia y que tendrá que haber sido emitido con fecha posterior a los 14 años. Las medidas ya se aplicarán esta convocatoria y en las sucesivas pruebas de acceso a la universidad. Con ello, las asociaciones apoyo a la dislexia ven cumplida una de sus reivindicaciones históricas. Y es que no hay una legislación unificada para este tipo de alumnos en toda España. Así, mientras en unas comunidades había adaptaciones, en otras todavía no se han implantado medidas que faciliten el acceso a la universidad a estos alumnos.