Pleno

El alcalde de Móstoles seguirá en el cargo tras las acusaciones de acoso sexual y laboral: "Mi conciencia está tranquila"

"Jamás he confundido autoridad con abuso, ni dirección, con hostigamiento", afirma Manuel Bautista. Acusa a la oposición de convertir el Pleno en un “juicio paralelo”

El alcalde de Móstoles, Manuel Bautista (PP) ha comparecido hoy en un pleno extraordinario del municipio cargado de tensión para responder a las acusaciones de acoso sexual y laboral formuladas por una ex concejala de su propio partido. Lo hizo con un discurso de marcado tono jurídico, apelando de forma reiterada a la presunción de inocencia y al derecho al honor, y rechazando de manera categórica cualquier acusación. "Hoy puedo afirmar con serenidad que mi conciencia está tranquila", sentenció.

Más aún, afirmó que "jamás he confundido autoridad con abuso, ni dirección, con hostigamiento. He querido siempre en equipos profesionales, en la coordinación, en la responsabilidad compartida. He defendido la cultura del trabajo y del compromiso con el servicio público, y lo he hecho convencido de que la administración debe ser eficaz, pero también respetuosa con las personas", dijo a modo de defensa.

La sesión, había sido forzada por los grupos de la oposición (Más Madrid, PSOE, VOX y Podemos) y tenía como objetivo exigir explicaciones públicas al regidor y reclamar su dimisión. El ambiente en el salón de plenos fue áspero desde el inicio. El aforo, limitado a 69 personas, se completó. Acudieron incluso alcaldes y diputados socialistas, pero el exceso de aforo impidió que todos pudieran entrar en la sala generando momentos de nerviosismo.

Bautista arrancó su intervención subrayando la “relevancia jurídica, institucional y política” de las acusaciones contra su persona. “Rechazo de manera categórica las acusaciones de acoso sexual y de acoso laboral”, afirmó ante la corporación. Aseguró que no ha incurrido en ninguna conducta que pueda encajar ni en el tipo penal ni en los estándares de acoso en el trabajo.

El alcalde articuló un discurso apoyado en la Constitución. “La presunción de inocencia no es una concesión graciable, sino un derecho fundamental”, recalcó. Pero también quiso dejar muy claro que el pleno “no es un órgano de instrucción ni de enjuiciamiento”, por lo que apuntó que las posibles responsabilidades "deben dirimirse en los cauces legalmente establecidos y con respeto a los principios de legalidad, contradicción e imparcialidad".

En la misma línea, apeló al artículo 18 de la Constitución, que protege el derecho al honor, y advirtió de que las palabras pronunciadas en un salón de plenos “no son neutras” y trascienden de inmediato a titulares y redes sociales. “Es un dique frente a la arbitrariedad”, insistió, en referencia a las garantías constitucionales.

Y para que no quedara ninguna duda de que seguirá en el cargo afirmó que, mientras los hechos se analizan por los cauces legalmente establecidos, "continuaré desempeñando mis funciones con plena dedicación, como siempre he hecho y con sentido del deber, centrado en el interés general y en las responsabilidades que la ciudadanía en el 2023 nos encomendó. Mi compromiso con esta ciudad permanece intacta", dijo sin ánimo de abandonar la alcaldía.

La crisis política se desató después de que el pasado 4 de febrero el diario El País publicara que una ex concejala del PP en el Gobierno municipal había denunciado a Bautista por acoso sexual y laboral ante los órganos internos de la formación. Posteriormente, la ex edil presentó también una querella en los tribunales. Desde entonces, el alcalde ha ofrecido dos ruedas de prensa en las que se ha mostrado respaldado por todo su grupo municipal y por la dirección regional del partido. Cuenta, además, con el apoyo explícito de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y de la cúpula autonómica del PP.

Durante su intervención en el pleno, el alcalde trató de equilibrar su defensa con una condena expresa de cualquier forma de acoso. “El acoso en cualquiera de sus manifestaciones constituye una vulneración grave de los derechos fundamentales”, afirmó, subrayando que las víctimas merecen “apoyo, escucha y protección”.

Sin embargo, advirtió del riesgo de sustituir el rigor por la precipitación y de permitir que la legítima preocupación social derive en “juicios anticipados”. “Proteger a quien denuncia y preservar las garantías de quien es denunciado no son posiciones incompatibles”, defendió.

Bautista insistió en que la crítica política forma parte del cargo, pero diferenció entre el debate legítimo y la atribución pública de conductas graves “sin que exista una resolución firme”. “Detrás de cada nombre hay una persona, detrás de cada titular hay una familia”, señaló durante la sesión plenaria, en la que también estaba presente su mujer.

Bautista cerró su intervención reiterando tres ideas: su condena firme a cualquier forma de acoso; la negación de haber cometido acoso sexual o laboral; y su plena disposición a que los hechos se investiguen con “rigor, objetividad y respeto a la legalidad”.