El Madrid de

Blanca Miñano: «No hay desarrollo profesional sin desarrollo personal»

Fundadora de SKINVITY, marca de cosmética tecnológica nacida en la capital y que promete una sólida expansión internacional

Blanca Mínanos, CEO de SKINVITY.
Blanca Mínanos, CEO de SKINVITY.Cedida.

Su trayectoria arranca en el mundo de las grandes corporaciones, un entorno exigente que, según ella misma reconoce, marcó de forma decisiva su manera de entender los negocios: «Mi vida profesional en Madrid, vinculada a algunas de las principales compañías del país, fue clave para forjar mis estándares de calidad y mi carácter emprendedor», explica. Años de disciplina, trabajo, también mucha presión, constante que terminarían siendo el cimiento de su propio proyecto empresarial.

Durante una década desarrolló su carrera en el ámbito financiero, un sector tradicionalmente masculino y muy competitivo. Allí adquirió algo que considera esencial para emprender: una sólida autoestima profesional: «Aprendí que la perseverancia y la capacidad de trabajo se traducen en resultados», afirma. Esa convicción fue la que le permitió, llegado el momento, dar un salto para abandonar una carrera consolidada y empezar de cero. El punto de inflexión llegó en 2019. Después de 10 años, Miñano miró hacia adelante y no se vio reflejada en lo que serían sus siguientes escalones profesionales. «No me inspiraba lo que veía», recuerda. Coincidió, además, con el inicio de la pandemia, un contexto que añadía incertidumbre a una decisión ya de por sí arriesgada. Con todo ello, apostó igualmente por crear una marca de cosmética tecnológica para uso en casa que uniera bienestar, innovación y excelencia.

Así nació SKINVITY, hoy referente español en «cosmética inteligente para el hogar». En un mercado saturado de productos y promesas, la entrevistada cuenta haber detectado una oportunidad: «En 2020, el mercado de dispositivos no apostaba por la calidad ni por la excelencia». La marca decidió no competir por volumen, sino por confianza. Cinco años después, con una facturación cercana a los cuatro millones de euros y presencia en más de 16 países, Miñano mira atrás y se sorprende más por su propia evolución personal que por el crecimiento de la empresa. «No hay desarrollo profesional sin desarrollo personal». Cada reto, desde la ampliación del equipo hasta la internacionalización, ha ido acompañado de un proceso de maduración interna. «Cuando llegan los desafíos, sientes que estás preparada porque has crecido con la empresa».

Madrid ha sido un aliado en ese recorrido. Para la emprendedora, la capital ofrece un equilibrio difícil de encontrar en otros ecosistemas: «Es suficientemente grande para concentrar talento ambicioso y oportunidades globales, pero lo bastante pequeña para que las sinergias fluyan rápido». Ver su tecnología en espacios icónicos como El Corte Inglés o centros de referencia en estética avanzada supuso para Miñano un punto de inflexión emocional y profesional ya que «es un enorme orgullo, pero también una gran responsabilidad».

La expansión internacional es otro de los grandes ejes del presente de SKINVITY, con la vista puesta ahora en Oriente Próximo y en el crecimiento del negocio B2B. Aun así, Miñano evita hablar de madurez empresarial porque «estamos todavía en pleno escalado.

En un sector donde la tecnología y la inversión siguen estando dominadas por hombres, Miñano aporta una visión distinta: «Somos mujeres creando tecnología para mujeres», insiste. Y esto, lejos de verlo como una desventaja, considera que esa perspectiva les permite entender mejor el problema y diseñar soluciones más acertadas. Además, cuenta a este medio que SKINVITY ha crecido sin recurrir a financiación externa, manteniendo el control y la coherencia del proyecto.

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