La semana
Comunidad y Ayuntamiento de Madrid activan políticas sociales y de vivienda en un año clave
Con los presupuestos aprobados y la mayoría de compromisos en marcha, enfilan la recta final de la legislatura frente a una oposición en pausa
Madrid despide 2025 redoblando la apuesta por la vivienda, facilitando la conciliación y liderando la transformación digital. Con los presupuestos aprobados y la mayoría de los compromisos electorales en marcha, Comunidad y Ayuntamiento enfilan la recta final de la legislatura frente a una oposición en pausa. El PSOE, sin rumbo tras el devastador fracaso en Extremadura, Más Madrid debatiéndose entre la continuidad o la alternativa a Mónica García y Vox con zarpazos en Cibeles.
Con la mirada puesta en 2026, Ayuso y Almeida han aprovechado los últimos días del año para apuntalar una agenda política que contrasta con la inacción del Gobierno. Ambos dirigentes han sacado pecho de la aprobación de las cuentas y han criticado la parálisis del Ejecutivo, condicionada por la «deriva del sanchismo».
El Consistorio ratificó sus presupuestos en un pleno extraordinario en el que fueron incluidas numerosas propuestas de los grupos de la oposición. Con 6.578 millones de euros, el alcalde, José Luis Martínez-Almeida, sacó adelante unas cuentas que refuerzan el gasto social y consolidan el mayor esfuerzo inversor desde 2008, según resaltó tras la votación. «Presupuestos aprobados en tiempo y forma frente a una legislatura encallada en el Parlamento por la ausencia de los de Pedro Sánchez», destacan en Cibeles.
Almeida defendió la mayoría del PP en el Ayuntamiento como garantía para sacar adelante los presupuestos, una herramienta de estabilidad y gestión en un contexto político cada vez más inestable. La votación coincidió con otra semana convulsa en el panorama nacional, marcada por la debacle socialista, la acumulación de investigaciones por corrupción y la aparición de más voces disconformes con la deriva del PSOE de la mano de Pedro Sánchez.
Isabel Díaz Ayuso no eludió la lectura nacional del golpe y fue directa: «Pedro Sánchez es un ‘‘loser’’ profesional». La frase no apuntaba sólo al último resultado sino a un ciclo político con evidentes signos de agotamiento y crisis internas.
En Madrid, el desgaste se traduce en un PSOE regional agotado. La crisis en Ferraz y las dificultades del Gobierno se proyectan de forma directa sobre el socialismo madrileño, que sigue sin articular alternativas más allá de los ataques a Ayuso. La falta de liderazgo propio y la dependencia del rumbo marcado desde Moncloa pesan como una losa en un partido que no logra recomponerse tras sucesivos golpes electorales.
A ese escenario se suma la situación de Más Madrid, donde la figura de Mónica García no parece contar con un cierre de filas en torno al proyecto. La candidatura que debía servir de relanzamiento ha supuesto un frente de contestación. Los movimientos internos han evidenciado tensiones que se añaden al desgaste general de la izquierda en Madrid.
En este contexto, la sacudida en Vox tampoco ha pasado desapercibida. La decisión de Santiago Abascal de apartar a Javier Ortega Smith ha marcado otro capítulo en la política madrileña. El alcalde se pronunció esta semana alabando la figura del hasta ahora portavoz de Vox en el Ayuntamiento. Tras su expulsión de la Ejecutiva del partido, Almeida dijo que «es una persona consecuente, coherente con sus ideas y ser consecuente y coherente siempre hay que apreciarlo en cualquier persona, tenga la ideología que tenga. La coherencia siempre paga en la vida», concluyó el regidor.
Con la oposición inmersa en sus propios conflictos, el Gobierno de la Comunidad de Madrid ha cerrado el año con decisiones que impactan directamente en la vida de las familias. La aprobación de la jornada partida en los colegios públicos ha abierto una fuerte contestación sindical. ANPE y CSIF han anunciado recursos contra la normativa, mientras las familias se felicitan por la decisión.
El decreto aprobado por el Ejecutivo autonómico introduce un cambio estructural en el modelo educativo madrileño con el objetivo, según destacan en Sol, de mejorar el rendimiento académico del alumno, favorecer la conciliación familiar y ampliar la capacidad de elección de las familias. Además, la agenda autonómica se completó con la aprobación de 32,7 millones de euros adicionales para las universidades públicas. El presupuesto va destinado a compensar becas y exenciones, que se suman a los 41 millones aprobados en semanas anteriores.
En vivienda, Madrid volvió a marcar perfil propio con iniciativas orientadas a ampliar la oferta residencial. El Consistorio convertirá 2.000 oficinas en viviendas en el centro de la ciudad. La medida se incluye en el Plan Reside, aprobado este año para incentivar la rehabilitación de edificios, frenar los pisos turísticos y aumentar la oferta residencia en el centro de la capital. El alcalde subrayó que, según datos del Ministerio de la Vivienda, Madrid ha aumentado su parque público frente a ciudades como Barcelona, donde auguró un descenso del 2,75 por ciento.
La decisión municipal se produce después de que el Ejecutivo de Ayuso anunciara que quiere seguir ampliando el parque de vivienda protegida y, para ello, ampliará dos años más la vigencia de la Ley de Medidas Urbanísticas, una iniciativa pionera que permite convertir oficinas en pisos de alquiler asequibles para incrementar la oferta del mercado inmobiliario. Además, como novedad, se permite transformar hoteles y edificaciones de uso dotacional. Hasta esta semana, 170 municipios de 179 se han acogido a esta regulación.
El año cierra también con el liderazgo madrileño en digitalización empresarial, un ámbito menos lucido en el debate político pero clave para el modelo económico que la Comunidad y el Ayuntamiento están impulsando en la recta final de la legislatura.
La sanidad ha ocupado buena parte de las críticas en la Asamblea de Madrid y en la última semana del año, el Partido Popular ha rechazado la iniciativa presentada por Más Madrid para la creación de una comisión de investigación por el Hospital de Torrejón. El partido líder de la oposición en la Cámara de Vallecas tomó la iniciativa para analizar el impacto de la gestión privada en la calidad asistencial del centro gestionado por la empresa Ribera Salud, pero los populares han impedido la puesta en marcha de la comisión. El PP pretende que su veto sea sometido a votación en la próxima sesión plenaria de la Cámara, donde cuentan con mayoría absoluta, lo que previsiblemente impedirá la medida.
La portavoz de Más Madrid, Manuela Bergerot, ha cargado duramente contra el veto del PP, al que ha calificado de «censura», y ha asegurado que se trata de una práctica «recurrente» ante «cualquier iniciativa de la oposición que tenga que ver con la sanidad privatizada». «No dejan saber a dónde va el dinero, no permiten que investiguemos un escándalo del calibre del Hospital de Torrejón», ha denunciado tras elevar el tono de la crítica señalando directamente a Isabel Díaz Ayuso.
También en Cibeles han recibido críticas por las políticas derivadas de Madrid 360, pero los doce meses sin multas a los propietarios de vehículos empadronados en Madrid han sido bienvenidos, en general, por los conductores empadronados en la capital. No así por los que llegan a trabajar desde fuera, que han expresado su profundo malestar a través de redes sociales y canales del PP y del Ayuntamiento. A ello se suma el fuerte incremento en la recaudación gracias a las multas asociadas en gran medida a las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE).
Según publicó este periódico, la recaudación por multas de tráfico se disparará este año hasta cifras récord. El Consistorio superará por primera vez la barrera de los 400 millones de euros, alcanzando 423 millones en ingresos por sanciones, más del doble de los 208 millones inicialmente presupuestados. La sociedad Dvuelta entiende que «la magnitud del desfase entre lo presupuestado y lo que realmente se recaudará permite hablar, sin exageración, de una auténtica fiscalidad encubierta a la que se somete a los conductores», un diagnóstico que conecta con el creciente malestar ciudadano por las restricciones a la circulación, los cambios en la movilidad y el endurecimiento del control del tráfico, medidas, algunas, que forman parte de la incomodidad por las obras que perviven en Madrid y que forman parte de la transformación de la ciudad que Almeida tendrá lista en 2027.