Entrevista

Rafael Salinas, el madrileño que ha convertido las tartas de queso en una marca icónica

El fundador de Dulce Safari, recibe el Premio Madrid Emprende Joven Empresario y relata cómo un viaje a Tanzania cambió su vida profesional

Entrevista a Rafael Salinas, ganador premio Madrid Emprende Joven Empresario, CEO de Dulce Safari
Entrevista a Rafael Salinas, ganador premio Madrid Emprende Joven Empresario, CEO de Dulce Safari. David JarDavid JarFotógrafos

Cuando Rafael Salinas pasea hoy por cualquiera de los más de diez locales de Dulce Safari en Madrid, Sevilla o Córdoba, aún siente vértigo. No han pasado ni tres años desde que decidió frenar una carrera estable en el mundo del marketing para perseguir un sueño que llevaba demasiado tiempo aplazando. «Llevaba años queriendo emprender, pero nunca veía el momento perfecto, hasta que finalmente el momento me encontró a mí», recuerda para LA RAZÓN. Hoy, su aventura emprendedora le ha valido el Premio Madrid Emprende Joven Empresario, concedido por AJE Madrid, un reconocimiento que, según asegura, ha supuesto «un impulso enorme para todo el equipo».

Dulce Safari es ya una marca reconocible en la capital. Sus locales, con una estética cálida inspirada en África y una carta protagonizada por tartas de queso artesanas, brunch y café orgánico, han conquistado a miles de clientes y también a celebridades como Georgina Rodríguez o Pablo Alborán. Pero detrás del éxito hay una historia de reinvención personal, mucho sacrificio y una idea que nació lejos de España, en mitad de un safari en Tanzania. La chispa saltó durante un viaje que, en principio, no tenía nada que ver con un proyecto gastronómico. En Tanzania, Salinas encontró la inspiración que llevaba meses buscando: «Tenía claro que quería un concepto de marca reconocible y llamativo, que permitiera crear una experiencia completa. En el viaje todo tomó forma: la palabra ‘Safari’ se entiende en cualquier idioma, la decoración africana tenía mucho potencial y podía jugar con animales y países para construir la identidad». Así nació Dulce Safari, un nombre que su fundador describe como «el proyecto de mi vida». La marca arrancó especializándose en un único producto -las tartas de queso-, pero pronto amplió su propuesta hasta convertirse en un coffee shop que trabaja bajo el concepto CC&BB: Cheesecake, Coffee & Bakery, Brunch. La estética de sus locales, cuidada al milímetro, es parte esencial de su identidad. «No somos un café más; somos una experiencia para todos los sentidos», afirma.

Dulce Safari abrió su primer establecimiento en Madrid a comienzos de 2022. Dos años y medio después, la marca ya suma más de diez locales repartidos entre Madrid, Córdoba y Sevilla, además de una producción centralizada que sigue siendo 100% artesanal. El crecimiento ha sido rápido, pero Rafael insiste en que la clave ha sido mantener la calidad sin renunciar al carácter artesano que diferencia a sus productos. «El trabajo constante y el equipo han sido fundamentales. Suena a tópico, pero sin ellos esto no sería posible. Hemos logrado multiplicar la producción sin perder esa esencia artesanal», explica. La compañía ha apostado por el modelo de franquicia, aunque con una selección muy estricta: «Buscamos personas trabajadoras, detallistas y con ganas. No queremos franquiciados al uso, sino gente que cuide la marca como nosotros».

Esta visión encaja con la estrategia de crecimiento «sólido y consciente» que Rafael ha repetido en numerosas ocasiones: «Queremos crecer de manera consciente, no a cualquier precio. Aspiramos a llegar a más puntos de España –y quién sabe si del mundo– sin perder nunca nuestra esencia». De hecho, uno de los destinos que le encantaría alcanzar es Portugal. «Es un país que me encanta y con gran cultura por el dulce. Me haría muchísima ilusión abrir allí» afirma con entusiasmo.

El producto estrella de la marca son, sin duda, las tartas de queso. Disponibles en seis variedades con nombres del reino animal -Jirafa (tradicional), Tortuga (pistacho), Cigüeña (chocolate blanco), Pantera (Nutella), Leona (Kinder) y Gacela (Lotus)-, se han convertido en un fenómeno gastronómico que ha aparecido en eventos exclusivos y ha enamorado a influencers y celebrities. La pasión de Rafael por este producto fue la semilla de todo. «Soy un gran amante de las tartas de queso y por eso comenzó todo. En 2023 fuimos finalistas a mejor tarta de queso de Madrid, y eso nos impulsó a crecer», señala. El éxito de las tartas no se debe solo al sabor, sino también a una técnica que evita la industrialización a toda costa. «Huimos de industrializar nuestras tartas; creemos que un producto artesanal y con ingredientes naturales es la clave de nuestro éxito».

El Premio Madrid Emprende Joven Empresario llega para coronar un periodo intenso de expansión y aprendizaje. El galardón reconoce la innovación, la trayectoria y la contribución al ecosistema empresarial madrileño. Para Salinas, supone un impulso anímico más que un cambio operativo: «Nos da fuerzas para seguir en el duro camino diario de emprender. Hoy celebramos, pero mañana volvemos al obrador para seguir mejorando cada día para nuestros clientes». El reconocimiento ha generado un aumento notable de interés mediático y de potenciales inversores. «Notamos mucho interés desde el primer momento, pero el día a día sigue siendo el mismo: trabajar, trabajar y trabajar», afirma.

A sus 30 y pocos años, Rafael se ha convertido en una referencia para muchos jóvenes que sueñan con emprender en Madrid. Él mismo vivió esa mezcla de vértigo, ilusión y miedo. Por eso, cuando se le pregunta qué consejo daría a quienes dudan en dar el salto, lo tiene claro: «Que lo hagan, que salten al vacío. Es muy duro al principio, pero es muy satisfactorio ver cómo tu proyecto se hace realidad. La clave del éxito está en un triángulo: buen producto, buen equipo y marketing». Su mensaje resuena especialmente en un momento en el que Madrid se consolida como uno de los ecosistemas emprendedores más dinámicos de España. Historias como la de Dulce Safari demuestran que, con visión y constancia, es posible transformar una idea en un proyecto de éxito.

Dulce Safari no parece tener intención de frenar. Con nuevos locales en búsqueda, proyectos en marcha y un modelo que combina artesanía, estética y experiencia, la marca se prepara para una expansión nacional más ambiciosa. Mientras tanto, Rafael Salinas sigue centrado en lo esencial: el producto, el equipo y los clientes. «Ellos son quienes realmente nos han dado este premio con su confianza», afirma.