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Ni 80 ni 120: la DGT confirma a qué velocidad gastarás menos combustible

Con la subida de los precios del combustible, la Dirección General de Tráfico recomienda mantener un ritmo constante y utilizar las marchas largas para conseguir una conducción eficiente y ahorrar

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El elevado precio del combustible hace que los conductores aumenten la precaución y busquen trucos para reducir el gasto de combustible. Entre las prácticas que pueden adoptar para aprovechar mejor la gasolina o diésel del depósito, la Dirección General de Tráfico (DGT) recomienda conducir a una velocidad media, ni muy lenta ni demasiado rápida, así como planificar el viaje y evitar aceleraciones y frenazos bruscos.

Tras el inicio de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán y el bloqueo del estrecho de Ormuz, se produjo una subida de los precios del combustible y del gas natural. A 10 de abril, el precio del petróleo Brent se sitúa en 95,93 dólares, una reducción debida al anuncio del alto el fuego entre los actores del conflicto bélico, pero que aún no es lo suficientemente notoria como para provocar una disminución significativa del precio de la gasolina.

Por ello, es recomendable seguir los consejos de la DGT, para garantizar un consumo responsable del combustible y reducir el gasto destinado a este entre un 30% y un 50%. Además, estas medidas también contribuirán a alargar la vida útil del motor, pues reducirán los esfuerzos de este y generará menos calor residual, el cual acaba desgastando los materiales y fluidos.

¿Cuál es la velocidad ideal según la DGT para ahorrar combustible?

Según las recomendaciones de la Dirección General de Tráfico, un conductor logra el menor consumo de combustible cuando realiza una conducción eficiente. En carreteras convencionales, la velocidad en la que se produce un menor consumo de gasolina y diésel es a los 90 kilómetros por hora, siempre que esta se mantenga a un ritmo constante. Por el contrario, si se alcanzan los 120 km/h, el gasto se puede incrementar hasta en un 30%.

La clave de esta velocidad se encuentra en su punto medio. Si esta fuera inferior, el motor trabajaría en marchas cortas, lo que aumentaría las revoluciones y provocaría un gasto mayor de combustible. Mientras que conducir a altas velocidades, es decir, aquellas a partir de los 100 km/h, aumenta la resistencia del aire, por lo que el motor debe consumir más combustible para poder mantener el ritmo.

En el caso de las autovías y autopistas, en las que la velocidad de los vehículos suele ser superior, la DGT recomienda mantener un ritmo constante teniendo en cuenta el tráfico, la aerodinámica del coche y utilizar las marchas largas siempre que se pueda. Además, también se deben tener en cuenta otros factores como el aire acondicionado o el peso de los objetos que se encuentran dentro del maletero, pues también provocarán un gasto mayor.

Otros trucos a tener en cuenta si se quiere reducir el consumo de combustible

Más allá de procurar conducir, siempre que se pueda, a 90 km/h, existen otras técnicas de conducción que le permitirán a los conductores ahorrar una mayor cantidad de gasolina y diésel, permitiendo retrasar la visita a la gasolinera más cercana. Por ejemplo, una de las prácticas recomendadas es acelerar de forma progresiva después de las paradas y evitar dar frenazos, simplemente dejando de acelerar con el tiempo suficiente y reduciendo las marchas para que el vehículo vaya frenando por inercia.

Otro de los métodos más aconsejados es utilizar la marcha más larga posible, incluso en ciudad, siempre que se respeten los límites de velocidad. La DGT afirma, en su página web oficial, que "es muy recomendable no apurar las marchas cortas a no ser que arranquemos en una cuesta muy pronunciada" y recomienda que, antes de llegar a los 50 km/h, ya se debería "haber engranado la 4ª o 5ª marcha". Asimismo, cabe recordar que el rango recomendado de revoluciones para el motor se encuentra entre 1.500 y 3.000 rpm, dependiendo del modelo.

Por último, es importante mantener las ruedas bien infladas, pues según el Real Automóvil Club de España (RACE), "conducir usando neumáticos con una presión de 0,5 bares inferior a la recomendada por el fabricante hace que el consumo aumente en un 2% en áreas urbanas y un 4% en las interurbanas". Además, si se quiere potenciar el ahorro al máximo, existe un tipo de goma de baja resistencia a la rodadura, la cual permite reducir el gasto de combustible hasta un 3%. Este tipo de goma se encuentra disponible en la mayoría de marcas y su precio suele ser similar al de los neumáticos habituales.