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Mar Menor

Unos nuevos sensores permitirán medir las aguas que se vierten al Mar Menor

La consejería de Medio Ambiente y la UCAM desarrollan un modelo pionero para conocer en tiempo real el nivel de nitratos que desembocan en la laguna salada

El consejero de Medio Ambiente, Juan María Vázquez, en su visita al proyecto que se ha desarrollado con la UCAM LA RAZÓN

Son dispositivos de última tecnología que han sido fabricados con impresoras 3D y que permiten analizar en tiempo real el estado de las aguas salobres y saladas que desembocan en el Mar Menor. De esta forma, los expertos van a poder conocer el volumen de nitratos -entendidos como elementos contaminantes- que van a parar a la laguna salada y que pueden comprometer el estado de sus aguas. Se van a instalar en los puntos más críticos que alteran el Mar Menor y que suponen un punto de entrada de nutrientes, como es el caso del llamado canal D7 y la rambla del Albujón.

Todo esto forma parte del proyecto que están desarrollando de forma conjunta la consejería de Medio Ambiente -a través de la dirección general del Mar Menor- y la Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM), que ha puesto a disposición del Gobierno regional el conocimiento científico de los profesionales que trabajan en el laboratorio UCAM HiTech y el equipo de investigadores de la unidad SENS, que están detrás de esta iniciativa para la que se ha destinado un montante económico cercano a los 80.000 euros.

El consejero de Medio Ambiente, Universidades, Investigación y Mar Menor, Juan María Vázquez, ha explicado que “queremos poner el mejor conocimiento disponible posible al servicio, en este caso, del Mar Menor, para entender mejor qué es lo que sucede en la laguna salada y qué actuaciones son las más adecuadas”. Esta actuación se suma a las múltiples actuaciones que está llevando a cabo el Ejecutivo regional para lograr la recuperación efectiva del Mar Menor, después de que su estado ecológico se haya visto comprometido en los últimos, a consecuencia de diferentes factores como las danas o las altas temperaturas que registra la laguna en los meses de verano. Otras acciones destacables son las que está efectuando el Centro de Desarrollo Tecnológico e Innovación (CEDETI), a través de su programa "Recupera", que tiene por objetivo desnitrificar tanto las aguas superficiales como las aguas profundas del denominado acuífero cuaternario, que supone también un elemento de distorsión de la salud del Mar Menor.

Juan María Vázquez ha trasladado que estos procesos automáticos de medición permiten predecir en tiempo real cuál es la caracterización del Mar Menor y, lo más importante, anticipar lo que puede ocurrir en un futuro, gracias a estos gemelos digitales. Todas estas acciones convierten a la laguna salada, tal y como afirman desde el Gobierno regional, en uno de los ecosistemas más vigilados del mundo.

La instalación de estos dispositivos en determinados puntos del campo de Cartagena tampoco es casual, ya que lugares como la rambla del Albujón han supuesto la entrada diaria de unos 500 litros de agua dulce por segundo, una cantidad que se ha conseguido reducir sensiblemente -hasta los 233 litros por segundo-, gracias a la instalación de bombas de achique.

Vázquez ha apuntado que "cualquier tipo de monitorización que podamos hacer y, además en años especialmente lluviosos como está siendo este, es importante para saber el grado de afectación que todo esto puede tener sobre el Mar Menor". Además, el consejero de Medio Ambiente ha instado al ministerio para la Transición Ecológica (MITECO), para que lleve a cabo las actuaciones necesarias en la zona para evitar que esas "perturbaciones" pongan en riesgo el estado de las aguas de la laguna salada.