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Sin Perdón

El antisemitismo de Sánchez

«No quiere la paz en Oriente Medio, sino la derrota de Israel y por eso exige a la Unión Europea que rompa relaciones»

Hace tiempo que abandonó la falsa equidistancia para mostrar su cara más populista, radical y antisemita. Es triste reconocer que ha existido históricamente un odio al pueblo judío en España. Desde la Antigüedad hasta el sanchismo y sus aliados, ha sido un clima alimentado por el odio y la mentira. Los judíos han sido culpados de los crímenes más atroces desde que sufrieron la ocupación romana que acabó con su independencia y se intentó destruirlos. Durante muchos siglos, hasta el nacimiento del moderno Estado de Israel, ocupando un territorio menor del que había sido históricamente, tuvieron que sufrir una terrible diáspora y sobrevivir, muchas veces, en circunstancias muy complejas. Uno de los aspectos más oscuros y reprobables del cristianismo, la religión más importante del mundo y que fue fundada por un judío que era el hijo de Dios, fue, precisamente, su participación en la persecución del pueblo judío. La doctrina de Jesucristo se basa en el amor a Dios y al prójimo, la gracia, el arrepentimiento, la vida eterna, la paz y la igualdad. Es cierto que la Iglesia es una obra de Dios, pero, desafortunadamente, ha estado dirigida en algunas ocasiones por hombres malos e indignos. Sánchez es un antisemita de manual. Me da mucha pena tener que escribirlo con esta dureza. No quiere la paz en Oriente Medio, sino la derrota de Israel y por eso exige a la Unión Europea que rompa relaciones. No es ninguna exageración afirmar que se siente muy cómodo con la basura que representan los dirigentes autoritarios iberoamericanos y las dictaduras como Irán. Por supuesto, critica con tibieza los excesos represores de los ayatolás, que en pocos días asesinaron a decenas de miles de iraníes por reclamar libertad y democracia. En este caso ni rompió relaciones con Teherán ni exigió que lo hiciera la UE. Su visión del complejo tablero de Oriente Medio responde a una inquietante simpleza muy característica del antisemitismo de una parte importante de la izquierda española. Es algo que supera el actual conflicto o el gobierno de coalición de Netanyahu. Por cierto, casi el 22% de los ciudadanos israelíes son palestinos. Es normal que la inmensa mayoría de la población vea a España, por culpa del antisemitismo de Sánchez y sus socios, como un país hostil. Es muy triste que volvamos al pasado.

Francisco Marhuenda. De la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España. Catedrático de Derecho Público e Historia de las Instituciones (UNIE)