Tribuna

La creciente influencia internacional de Marruecos

La expulsión de Francia de África francófona en el Sahel y la pasividad de España en ejercer algún liderazgo en el área han impulsado a Marruecos a tomar la iniciativa, respaldado por los Estados Unidos

Marruecos ocupa una posición privilegiada para ejercer de escudo y control de los movimientos yihadistas salafistas que proliferan en el Sahel, para protegerse y con ello proteger a España y a Europa. Esta función de escudo es especialmente interesante y apreciada por los Estados Unidos, pero poco reconocida y valorada en España, donde vemos a Marruecos potencialmente hostil. Sin embargo, el Islam marroquí es de creencia mayoritaria de rito malaki y sufí, es decir, moderado y pacífico, por lo que las acciones de los sunníes o los chiíes, mayoritarios los primeros en los yihadistas del Sahel y tan conflictivos ambos en Oriente Medio e Irán, les quedan muy lejos y lo muestran en sus posiciones internacionales. A pesar de la inmigración irregular y la permanente reivindicación sobre Ceuta y Melilla, Washington ve con buenos ojos las posiciones políticas que toma Marruecos, algunas muy complicadas de sostener por un país musulmán, en varios órdenes de la política internacional, particularmente en Oriente Medio y el Sahel. Por ello, Estados Unidos ejerce de moderador de las reivindicaciones de Marruecos, especialmente sobre el Sáhara.

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Otro aspecto de interés es que Marruecos está invirtiendo, entre otras cosas, en escuelas coránicas de interpretación sufí, rama mística del Islam, en países del Sahel, por lo que esa influencia moderada, pero convincente, puede dar sus frutos. La expulsión de Francia de África francófona en el Sahel y la pasividad de España en ejercer algún liderazgo en el área han impulsado a Marruecos a tomar la iniciativa, respaldado por los Estados Unidos. España observa el rearme de Marruecos con preocupación, como si algún vector belígero nos afectara. Creo sinceramente que se rearma mirando a su vecino Argelia, que también lo hace, y para mantener el equilibrio de fuerzas y sobre todo para enviar un mensaje a los yihadistas del Sahel de que no está dispuesto a injerencia alguna de grupos salafistas en Marruecos.

Algo determinante fue que en la reunión del pasado 19 de febrero en Washington sobre el proceso de paz y estabilidad en Gaza, Marruecos emergió con contundencia política por el capital diplomático y militar que puede aportar en un terreno donde la interlocución con Israel y la coordinación con Estados Unidos para el desarrollo con éxito del proyecto gazatí resultan determinantes. Marruecos no es el mayor donante en dinero, ni aporta el contingente militar más numeroso a la Fuerza Internacional de Estabilización (ISF) para Gaza, fundamentalmente árabe, pero sí el actor que conecta la seguridad con los principales centros de poder e influencia para la resolución del conflicto. En la organización de la ISF, Marruecos es clave por la interoperabilidad con las Fuerzas de EEUU y también por su experiencia en misiones multinacionales. Marruecos, naturalmente, apoya la iniciativa del presidente estadounidense Donald Trump para la reconstrucción de Gaza y llama al advenimiento de un proceso de paz en Oriente Medio. Por otro lado, su relevancia para manejar la seguridad en la Franja de Gaza se basa en varios puntos fuertes, entre ellos, que es el único país árabe con fuerzas armadas operativas, tiene relaciones diplomáticas plenas con Israel, tras la normalización de 2020, y una alianza estratégica consolidada con Washington. Además, la interlocución con el aparato de seguridad israelí no es indirecta ni hostil y la comunicación con el Pentágono y el Departamento de Estado es fluida. En términos prácticos, es un socio árabe no percibido como enemigo por Tel Aviv, aunque sin perder, al menos formalmente, su anclaje en el Comité Al Quds de la Organización para la Cooperación Islámica y la retórica de apoyo a la causa palestina. El respaldo de EEUU al Plan de Autonomía marroquí para el Sáhara Occidental tiene mucho que ver con la postura marroquí en el asunto de Gaza y refuerza la convergencia estratégica entre Rabat y Washington.

Otros actores musulmanes relevantes en la ISF son Pakistán, que aporta legitimidad política en el mundo musulmán, e Indonesia, país con el mayor número de musulmanes, el 13% del total, a nivel mundial. Por otro lado, Egipto y Jordania, que se han mostrado distantes y poco receptivos con la situación en Gaza, tienen experiencia directa en la cuestión palestina y relación con Israel. Sin embargo, su proximidad geográfica y la sensibilidad interna de sus poblaciones hacia los palestinos limitan su margen de maniobra.

Como podemos observar, Marruecos es el actor musulmán mejor posicionado en la ISF y se manifiesta con gran influencia en determinadas áreas, como el Sahel, contando con el apoyo de los Estados Unidos. Tengo que finalizar comparando la retórica vacía del Gobierno español y de algunos partidos políticos con la capacidad real de actuación de Estados Unidos y de Marruecos para solucionar el conflicto en Gaza. «Facta, non verba».

Luis Feliu Bernárdez, es general de brigada (r). Academia de las Ciencias y las Artes Militares.