Sin Perdón

Cuerpo, la mano derecha de Sánchez

«Por su perfil, hubiera podido ser ministro de Economía con el PP»

El presidente del Gobierno ha decidido ascender al ministro de Economía convirtiéndolo en vicepresidente primero y, por tanto, su mano derecha. Es significativo que no haya optado por un perfil más político, como era el caso de María Jesús Montero, que no pasará a la Historia como una buena ministra de Hacienda. Ha elegido a un técnico que sea un tapón ante posibles aspirantes a la sucesión. En cambio, los anteriores inquilinos de La Moncloa tuvieron un vicepresidente político. Me gusta que sea un desplante para Yolanda Díaz, ya que es conocida su mala relación con los titulares de la cartera de Economía. Primero fue con Calviño y ahora con Cuerpo. Como es normal, Sánchez despidió a Montero con los habituales excesos que se hacen en política y donde las necrológicas son un género que se inscribe en el botafumeiro más descarado. Alguien nos tendrá que explicar en qué «ha hecho de España un país mejor», porque lo que sabemos seguro es que no ha sido así y que no ha podido presentar el proyecto de Presupuestos en toda la legislatura. Un récord del que ningún demócrata se puede sentir orgulloso. Es cierto que la esperanza es lo último que se pierde, pero nada indica que Montero pueda tener otro destino que presidir el grupo en el Parlamento Andaluz y ser la secretaria general del PSOE en esa comunidad. Esto le garantiza un buen sueldo y los consiguientes privilegios, así como no tener que regresar al ejercicio de la medicina como burócrata. Su regreso permite augurar una campaña bronca como es habitual en los sanchistas. En esta etapa final de la legislatura, Sánchez hace un giro parecido al que tomó para formar el gabinete presidencial cuando nombró a Diego Rubio y envió a Óscar López a un ministerio como etapa intermedia hasta que sea triturado en las elecciones madrileñas. Al menos le garantizará el control del partido cuando deje de ser presidente del Gobierno. Cuerpo tiene la ventaja de que gusta a la derecha. Por su perfil, hubiera podido ser ministro de Economía con el PP y hasta el momento no ha tenido gestos o declaraciones, como era el caso de Montero, que permitan considerarle un fanático sanchista. Me temo que la dinámica política le pueda transformar.

Francisco Marhuenda.De la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España. Catedrático de Derecho Público e Historia de las Instituciones (UNIE)