Sin Perdón
La lucha por conseguir la democracia en Irán
«Es bueno recordar que Irán y sus aliados no son democracias, sino sistemas totalitarios»
No deja de sorprenderme la capacidad de Sánchez a la hora de situarse en el lado equivocado de la política internacional. La acción de Estados Unidos e Israel contra la dictadura iraní es tan acertada como lo fue la detención de Maduro, que era el líder de una narcodictadura, para ponerlo a disposición de la Justicia. Tras su caída se ha abierto una etapa de transición hacia la democracia que esperemos culmine con éxito. La ejecución de Alí Jamenei, un tirano con las manos llenas de sangre por el asesinato de decenas de miles de iraníes, debería ser una buena noticia, pero Sánchez considera que la operación militar «es un atropello a la legalidad». Por supuesto, coincide con los países y los grupos terroristas que apoyan la continuidad del autoritarismo teocrático de los ayatolas. Una cosa es intentar convertirse en el líder mundial antiTrump y otra muy distinta es situarse siempre al lado de aquellos que no respetan los derechos humanos y las libertades políticas. Estados Unidos e Israel han sufrido permanentes agresiones de los iraníes y sus sicarios. Ha sido un elemento desestabilizador en Oriente Medio. Jamenei y sus colaboradores querían la destrucción de Israel.
Hamás y Herzbolá han sido unas marionetas movidas por Teherán en su estrategia para mantener el conflicto armado contra Israel. Es bueno recordar que Irán y sus aliados no son democracias, sino sistemas totalitarios. La excusa de Sánchez es que «no apoya al régimen de Irán», pero tampoco a las democracias que luchan contra el terrorismo. Por más que insista en que no tiene encaje en la Carta de la ONU y en el Derecho Internacional es bueno recordarle que tampoco lo tiene la brutal represión de los ayatolas contra su propio pueblo, financiar a los grupos terroristas o buscar un nuevo holocausto para destruir al pueblo judío. No hay equidistancia, sino una tendencia irrefrenable de estar al lado de los países que persiguen a los demócratas como ha sucedido en Iberoamérica. Trump podría haberse desentendido de los problemas que existen en el mundo y que ha heredado por culpa de la incompetencia e inacción de Biden, uno de los presidentes más inútiles que ha tenido Estados Unidos. En lugar de seguir esa línea ha preferido asumir las críticas y defender la democracia.
Francisco Marhuenda.De la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España. Catedrático de Derecho Público e Historia de las Instituciones (UNIE)