Canela fina
Otra vez Miguel Ángel Rodríguez
«En su intento de dañar a Isabel Díaz Ayuso, los depredadores de espaldas serviciales la han emprendido contra Miguel Ángel Rodríguez»
Isabel Díaz Ayuso ha tenido la inteligencia de contar en su gabinete con uno de los hombres más capaces de la política española. Antes que nada, Miguel Ángel Rodríguez es un gran periodista que ha triunfado en el diario impreso, en el hablado, el audiovisual y el digital. Seguí sus pasos primeros en El Norte de Castilla, joven reportero siempre al servicio de la verdad porque es la verdad la que nos hace libres. No me olvido de su dimensión de novelista. Recuerdo El candidato muerto, interesante novela, que le abrió un campo literario en el que se conservan su huella y su talento. La dilatada experiencia de Miguel Ángel Rodríguez es como el lecho de un río por el que han discurrido todas las aguas, los lodos todos.
Miguel Ángel Rodríguez contribuyó de forma decisiva a los éxitos de Aznar. Es hombre moderado, prudente, anticipador, perspicaz. Político de impecable honradez, ha demostrado una lealtad sólida a sus principios y a las personas para las que ha trabajado. Tendrá sin duda defectos, como los tenemos todos, pero su balance positivo resulta abrumador. He recordado en alguna ocasión la frase célebre de Ramón y Cajal en sus Charlas de café: «O se tienen muchas ideas y pocos amigos o muchos amigos y pocas ideas». El gran sabio se equivoca con Miguel Ángel Rodríguez, que tiene muchas ideas y además muchos amigos, porque siempre, desde que era muy joven, ha ayudado al que lo necesitaba. Los trituradores de oficio, los tertulianos que todo lo saben, los políticos embalsamados por la torpeza y la insidia, los moscardones cojoneros de la palabra disgregada que solo conocen la agresión, tienen en Miguel Ángel Rodríguez a un peso pesado de la vida política española al que casi siempre acompaña el éxito.
A Díaz Ayuso le adorna un carisma especial que le ha conducido al éxito en la vida política española. La contribución de Miguel Ángel Rodríguez al triunfo de la presidenta madrileña puede calificarse de considerable. Por eso el sanchismo le persigue con saña, porque sabe que el gran nombre del Partido Popular es Díaz Ayuso y pretenden dañarla atacando sus flancos. Hay que colocarse, en fin, por encima de la gran felonía, de esos acosos cadaverizados que en estas últimas semanas agreden e insultan al sólido colaborador de la presidenta. Ladran, amigo Miguel Ángel, ladran, buena señal de que cabalgas.
Luis María Anson, de la Real Academia Española