Sin Perdón

El ridículo orden mundial de la ONU

«En el conflicto con Irán hay que preguntarse cuáles son las normas en las que se ha basado este país desde hace décadas»

António Costa forma parte de esa elite privilegiada que recibe ingresos desmedidos tras ser enchufados en un organismo internacional. En este caso, le ha tocado la secretaría general de la ONU que es una institución bastante inútil y en la que coexisten democracias y dictaduras. Es cierto que mejor que exista, pero es bueno no idealizarla o tomarse en serio a Costa. Me ha sorprendido que reivindique un orden internacional basado en normas a la vez que ha criticado a Estados Unidos por desafiarlo. Lo que debería hacer es preocuparse de los países, como Irán, que no respetan los derechos humanos y las libertades políticas. Cuando afirma que tiene que ser reformada me pregunto a qué se refiere. Afortunadamente, existe el derecho de veto que impide que las dictaduras dominen la institución. Lo primero que habría que hacer es acabar con los enchufados, los sueldazos y los privilegios. La gran pregunta es para qué sirve la ONU, que nunca fue un elemento disuasorio contra el comunismo.

Estados Unidos no desafía un orden internacional que no existe tal como lo presenta Costa. En el conflicto con Irán hay que preguntarse cuáles son las normas en las que se ha basado este país desde hace décadas. La vía diplomática no ha funcionado y los ayatolás odian a Occidente y la democracia. Han financiado grupos terroristas y quieren la destrucción de Israel. No es posible dialogar con ellos. La armada mediática del sanchismo está movilizada con el «no a la guerra» y en el ataque sistemático contra los malvados Trump y Netanyahu. Por supuesto, no defienden al régimen de los ayatolás, que asesinó a decenas de miles de pacíficos manifestantes. Han sido más duros con la actuación de la ICE, la policía que controla la inmigración en Estados Unidos, a la que presentan como si fuera una violenta organización fascista al servicio de Trump. El espectacular despliegue informativo frente a unos pocos muertos, lo cual sin dudas es trágico, contrasta con lo que se dedicó a las protestas en Irán. Ahora que hay tantos expertos sobre Oriente Próximo gracias a la IA sería positivo que profundizaran en la materia a la vez que aprendieran inglés y algún idioma de la zona para no hacer el ridículo.

Francisco Marhuenda. De la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España. Catedrático de Derecho Público e Historia de las Instituciones (UNIE)