Cargando...
Client Challenge

El trípode

Sábado Santo y vigilia del Domingo de Gloria

La Virgen María, Madre de Jesús, rezaba y meditaba acerca de las promesas de Su Hijo, esperando su cumplimiento

El Sábado Santo cierra el Triduo Pascual, que lo integra junto al Jueves y el Viernes Santos, y que culminará mañana con la solemnidad del Domingo de la Pascua de Resurrección del Señor. Es un día en el que todos los cristianos evocan la muerte de Jesucristo mientras su cadáver permanecía en el sepulcro antes de su resurrección. En la tumba se encontraba la naturaleza humana ya fallecida de Jesús –«verdadero Dios y verdadero hombre» como Segunda Persona de la Santísima Trinidad–, dada que su naturaleza Divina obviamente no muere. Y con esta naturaleza descendió al «seno de Abraham», para anunciar su Redención a todos quienes allí esperaban desde su muerte la llegada de ese momento. En ese «lugar» –en realidad un «estado del alma»– se encontraban las almas de todos los justos y profetas desde Abraham, Moisés y Elías hasta aquel momento. Estaban a la espera de que su Redención conseguida por Jesucristo muriendo en la Cruz les abriera las puertas del Cielo, cerradas desde el pecado original de Adán y Eva. Cuando 40 días después de su resurrección, el Señor ascendió a los Cielos, lo hizo acompañado de toda esa inmensa legión de santos y justos tras ese feliz y deseado acontecimiento redentor. Aquel primer Sábado Santo de la Historia, los discípulos permanecían escondidos en el Cenáculo en Jerusalén, donde se había celebrado el Jueves la Última Cena tras la que partió el Señor a comenzar su Pasión. Para, rezando en el huerto de Getsemaní, ser apresado, denunciado por Judas Iscariote por 30 monedas. Estaban temerosos de que los judíos sanedritas les descubrieran y denunciaran para también ser condenados a morir como su Maestro. Y tristes y decepcionados con lo sucedido a quien consideraban que era el Mesías prometido e Hijo de Dios. Mientras, la Virgen María, Madre de Jesús, rezaba y meditaba acerca de las promesas de Su Hijo, esperando su cumplimiento. Su soledad en esa jornada ha sido reconocida por la Iglesia para considerar el sábado como un día especialmente dedicado a acompañarla con la veneración por parte de los fieles. En la Sagrada Escritura no se narra que fue Ella la primera persona a quien se apareció el Señor tras resucitar, pero una intensa tradición así lo considera sin duda alguna. Para a continuación aparecérsele a María Magdalena y a continuación a sus discípulos, comenzando por Pedro y Juan, como se recoge en el Nuevo Testamento. Hoy no se celebra tampoco la misa durante el día, a la espera de la celebración de la Resurrección, que se celebra como la «misa de la vigilia pascual», en la madrugada de este Domingo de Pascua o unas horas antes.