Cargando...

Ceteris paribus

Sánchez y el declive de España

El problema es Sánchez y su socialismo extremo. Por eso, PP y VOX tienen que tener como primer objetivo echar a Sánchez y a las políticas dañinas que ha implantado en España

Con el presidente Sánchez, España ha dejado de funcionar. Ha incrementado ingentemente el gasto público, gastándose los miles de millones de euros de recaudación adicional derivados de la inflación, tributación silenciosa con la que ha asfixiado más a los ciudadanos, ya de por sí sometidos a una fiscalidad confiscatoria, pero, además de que dicho aumento del gasto es un error, lo ha dedicado a gasto improductivo, a hacer de España un país de subsidiados, donde se dan pagas y subsidios sin que en muchos casos sean necesarios, que incentiva la picaresca para no trabajar y vivir a costa de los demás, con supuestos beneficios sociales que paralizan a la economía y suponen un coste imposible para las empresas, especialmente para las pymes, con un igualitarismo salarial que drena salarios a los más preparados, que tienen que emigrar, descapitalizándonos en talento humano, siendo sustituidos por mano de obra poco cualificada, sobre la que no se puede asentar la prosperidad.

Todo ese gasto improductivo ha hecho que no se nutra la inversión, que sólo requería una mínima parte de ese aumento de gasto, pero lo que era necesario, como la inversión, no daba votos a La Moncloa y se ha preferido dejar al país sin cuidar de sus infraestructuras ferroviarias, de las carreteras, de los embalses y presas -algunos, incluso, son derruidos por fundamentalismo medioambiental-, y con una red eléctrica sometida también a dicho fundamentalismo medioambiental que nos llevó al episodio tercermundista del apagón general del pasado veintiocho de abril.

Todo ello, en medio de una inseguridad jurídica creciente, que ahuyenta inversiones envuelta en populismo y en interés personal, todo para mantenerse en el poder, al igual que las concesiones en financiación a los independentistas catalanes, a costa del resto de españoles, las transferencias de competencias en Seguridad Social a los nacionalistas vascos o la regularización de medio millón de inmigrantes, para contentar a Podemos, con su efecto llamada, que constituye un grave problema, con sus costes asociados derivados de la entrada de los mismos en el paraíso del subsidio que ha instalado Sánchez en España. Como decía el otro día en estas páginas, hay una España que trabaja y otra que se dedica a holgar a costa de la primera, la cual ya no da más de sí para mantener la economía. El problema es Sánchez y su socialismo extremo. Por eso, PP y VOX tienen que tener como primer objetivo echar a Sánchez y a las políticas dañinas que ha implantado en España y, después, discutir sobre el programa de gobierno, pero lo esencial es echar a Sánchez, porque España necesita recuperarse, con lo que ambos partidos deben colaborar y aparcar diferencias personales, porque es lo que quiere la inmensa mayoría de sus votantes.